Ese Ejército UE que debe llegar

El azaroso proceso de unidad europea pasa, necesariamente, por disponer de una fuerza militar propia, adicional a los ejércitos nacionales. Borrell en su condición de vicepresidente de la Comisión Europea lo ha planteado a los ministros de defensa de los 27 que han acogido la propuesta con relativa tibieza. No es una cuestión de ministros, la materia concierne a los jefes de gobierno y requiere de una iniciativa ambicioso que alguno (o algunos) deben patrocinar e impulsar.

Borrell, tras la experiencia en Afganistán, propone una fuerza de intervención inmediata de 5000 personas y tecnología avanzada. Más que cuestión de número es materia de organización y capacidades, es decir de inteligencia y tecnología. El encaje de esa fuerza en la estructura de la Unión y su coordinación con los ejércitos nacionales son cuestiones centrales que requieren talento y maña política.

El asunto no es nuevo, ha estado en los debates de la construcción europea desde hace décadas y cuenta con la experiencia de la OTAN y de la cooperación entre los ejércitos de los países miembros que ha sido frecuente sin llegar a dar pasos decididos para constituir esa unidad supranacional con entidad propia.

Cuando se empezó a dibujar la moneda única (otras de los hechos que definen a los estados) también surgieron dudas y rechazos, pero hoy el euro es una realidad y una manifestación de europeísmo. Con el ejercito europeo habría que hacer un proceso semejante que mezcla audacia, rapidez, y diseño inteligente.

Aspirar a la unanimidad de los 27 puede ser inalcanzable en una primera fase, pero si media docena de socios deciden dar un paso adelante para crear un ejército moderno, con capacidad para asumir tareas globales encuadradas en la política exterior y de cooperación internacional de la Unión, la influencia de Europa en los destinos del mundo será más consistente y prometedora.

Hoy el espacio de lo militar en la política mundial responde a una lógica distinta a la tradicional, los ejércitos no tienen tener solo la función de defensa o ataque para ocupar o liberar territorios. La función militar es más compleja y más política. Los valores de las organizaciones militares eficientes son relevantes; carecer de ellos debilita a los estados y a las sociedades modernas. El ejercito europeo refuerza el proyecto de Unidad Europea y abre oportunidades de progreso.