SMI, un debate para la galería

El presiente Sánchez se dio otro baño de celebridades para eso que llaman abrir el curso político (una tontería más del postureo) con contenido económico centrado en el SMI. Una de las noticias del acto fue la ausencia de la CEOE de la sesión, lo cual apunta hacia la nimiedad y nadería de la sesión. ¡Qué más da la presencia del presidente de la CEOE! Quizá simplemente trata de marcar distancia aparente para acreditarse entre sus bases más críticas. En cualquier caso, que asistiera o dejara de hacerlo es irrelevante.

La novedad fue que el presidente ha decidido elevar de inmediato el SMI en 15 €, hasta 975x14 pagas al año para lo que queda del 2021. A lo largo de los próximos ejercicios decretarán sendas elevaciones de 31 € mes para concluir la legislatura en 1.027 €x14 que se acerca a las tesis de la OIT de que el SMI no debe ser inferior al 60% del salario medio. Una tesis de lo más razonable especialmente en una etapa de políticas económicas preocupados por la desigualdad, tal y como destacó hace pocos días el presidente de la Reserva Federal.

El debate interno en el Gobierno a cuenta del SMI ha sido una muestra más de las ganas de marcas diferencias entre los dos partidos de la coalición con temas de más apariencia que profundidad. España tiene varios problemas crónicos, el primero el paro, el segundo la precariedad y el tercero los salarios bajos, el mínimo y los medios. Frente a esos problemas que son severos, solo hay una solución: más productividad, pero de eso ni hablar; demasiado complicado, tanto de explicar como de afrontar.

La CEOE no se va a oponer (entre otras razones porque sería inútil), aunque mostrará preocupación; y los sindicatos sostienen que es una subida corta. Todo previsible. El Gobierno ha hecho lo más fácil, tratar de no disgustar a todos demasiado, una especie de media mediocre. Lo que no hace es asumir la responsabilidad de que la subida del salario mínimo afecta a muchos contratos públicos de servicios concertados con empresas, muchas de ellas del tercer sector. Elevar sus costes sin poder repercutirlo a los ingresos en abusivo y desconsiderado. Actuar con responsabilidad significa asumir las consecuencias de las decisiones, pero eso no va con el postureo.

En el debate sobre el SMI hay demasiada gesticulación, proponer subidas parece muy progresista y de izquierdas y resistir parece de derechas. Lo que de verdad es progresista es crear empleo bien pagado y productivo, pero eso requiere visión y decisión, que no abundan.