Los españoles y los impuestos, ¡vaya empanada!

El CIS pregunta periódicamente a los españoles sobre impuestos con un resultado semejante cada período: la mayoría cree que paga muchos impuestos, más que los europeos, y que recibe a cambio pocos servicios sociales. Además, la inmensa mayoría quiere más sanidad, más educación, más seguridad… y menos gasto en Defensa. En resumen, algo así como soplar y sorber al tiempo.

La encuesta acredita mucha autoestima. Por ejemplo, el grado de satisfacción sobre calidad de vida familiar, salud y felicidad se sitúa en notable muy alto, entre 7,5 y 8,8; la inmensa mayoría se califica de solidario, honesto y responsable (entre 8,6 y 9,5) aunque duda de los otros, la confianza en los demás se queda al 5,7. Del orden del 60% considera que paga más de lo que recibe, mientras que el 30% estima que hay equivalencia; menos del 10% dice recibir más de lo que paga. Eso si una mayoría abrumadora dice que deben pagar más los que más tienen y que eso no ocurre.

Son resultados normales que se repiten en encuestas semejantes de otros países. Revelan escaso conocimiento de la realidad y de las posibilidades de los servicios públicos. La mayoría quiere un Estado (un gobierno) responsable y dedicado a resolver los problemas de la gente, pero dudan de que ocurra así. Estiman que hay despilfarro y fraude.

Dudo mucho de la utilidad de esas encuestas que son útiles para acreditar que la percepción de los ciudadanos casa bastante mal con la realidad. En resumen, que la información pública sobre ingresos y gastos públicos es muy deficiente. Aunque es muy posible que esos mismos ciudadanos tengan muy poco interés en disponer de información que puede alterar sus percepciones inmediatas, que van bien a su conciencia y autoestima.

Las encuestas reiteran que la percepción individual sobre bienestar personal y familiar está siempre muy por encima de la percepción colectiva, a cada cual le va entre bien y regular, pero para el conjunto aprecia lo contrario. El resultado final es una notable empanada mental que probablemente es inevitable y que no tiene remedio.