Si tan bien lo hace, ¿cómo es que encogen los votos?

El presidente del gobierno compareció para explicar su desempeño durante el curso actual. Un acto tradicional que no preceptivo pero que sirve para situar el dónde estamos y hacia dónde vamos. El presidente utilizó la retórica habitual en él, su forma de discurrir, preñada de modestia y comprensión en lo formal pero carente de contenido. No es fácil titular su análisis más allá de la medalla de oro auto otorgada (aunque merecida) por el desarrollo de la campaña de vacunación que el gobierno no puede esgrimir como propia ya que es responsabilidad de varias instancias, desde la Comisión Europea hasta las gerencias de atención primaria.

Es dato que la vacunación en España va bien, incluso muy bien; que apenas hay rechazo, ni conflictos y que el número de vacunados está entre los más altas del mundo. Ya no lo es tanto que la recuperación económica sea de las más exitosas del mundo, sobre eso hay muchas sombras y están por alcanzarse los niveles de empleo, rentas… previos a la pandemia.

De la intervención cabe destacar el amor propio del presidente, se quiere, goza de una autoestima a prueba de cualquier duda. Seguro de si mismo y de sus méritos. Le gusta que le aplaudan los suyos (ya ha protagonizado alguna situación de este tipo) y desdeñan a los que le critican.

Sin embargo no pasa la prueba del algodón de las encuestas. Como esos ejecutivos de grandes compañías que sacan brillo a los resultado, más o menos maquillados, pero olvidan que la cotización va a menos, por debajo de la media del sector.

En el caso del gobierno la cotización la fijan las encuestas de intención de voto, de significado relativo pero indicativo. Y las encuestas no le son nada favorables a Sánchez, ni en lo personal ni en lo referido a su partido. Todas las encuestas, incluida la del CIS, en mayor o menor grado colocan al PSOE a la baja, en muchos casos como segunda fuerza y en todos con un porcentaje inferior al obtenido en las últimas legislativas.

Además el presidente acaba de proceder a una remodelación a fondo del equipo de gobierno, poco explicada, que solo apunta desgaste y rectificación. La sesión de despedida del curso pudo haberse dedicado a informar sobre la rectificación, pero nada de eso ocurrió. Todo lo contrario, autoestima y confianza plena en sí mismo. Puede ser una estrategia de marketing político acertada, el gobierno dispone de muchos recursos para convencer y maquillar, incluida una oposición gruñona y desorientada con reacciones siempre previsibles.

La pregunta que queda en el aire tras escuchar al presidente es, si es tan bueno y lo hace tan bien ¿cómo es que no recibe aclamación popular?