El precio de la luz y la electricidad

Uno de los temas más controvertidos de la última semana ha sido el del precio de la luz y su impacto en la economía familiar. Lo políticamente correcto es decir que los precios de la luz (y del agua, y del gas…) son disparatados, que producen pobreza energética y desequilibrios sociales. Unos proponen introducir más mercado y competencia en el sector y otros nacionalizar o, al menos, crear empresas públicas para contener a los privados. Ambas posiciones son poco realistas y para nada prácticas.

Los mercados de suministros públicos lo son de aquella manera, están muy regulados por autoridades de distintos niveles y de hecho son razonablemente eficientes tanto en garantía de suministro (que es lo más importante, sobre todo cuando fallan) como en precios, que son variados según sean los contratos.

El dato objetivo de estos días es que el precio mayorista de la electricidad ha subido mucho (el doble respecto a hace un años) por diversas razones poco controlables que son ajenas al sector, a la industria eléctrica. El gas natural ha doblado el precio e incide en el coste de la producción eléctrica y los derechos de emisión (de contaminación) han crecido por presión regulatoria muy legítima, contaminar menos. Además el modelo de fijación de precios mayoristas contribuyen a la subida, al igual que inciden en bajadas acusadas en otras circunstancias.

Lo que ha ocurrido estos días es que ha sido frecuente confundir el precio de la electricidad mayorista con el de la luz doméstica. Se parecen pero no son lo mismo. El precio doméstico viene condicionado por el mayorista, pero solo en el 25%; el resto de la factura obedece a otros factores.

Estos días han sido las organizaciones de consumidores, con información bastante deficiente, las que han marcado el paso de la información y la opinión sobre el precio de la luz. La oposición política, a derecha e izquierda, también han contribuido (con pésima información y malas maneras) a ese estado de opinión. El gobierno, encabezado por la vicepresidenta responsable, han hecho el ridículo con declaraciones insuficientes y poca credibilidad. Y el sector ha guardado silencio porque están acostumbrados a ello, tienen miedo a la opinión pública y tienden a moverse entre sombras, en los pasillos.

Esta semana Iberdrola ha roto ese silencio con un anuncio muy asertivo que merece consideración y análisis. Dice Iberdrola “la subida de la electricidad en Europa afecta al 12% de los hogares que en un caso tipo pagará el último mes 4€ más que la media de los últimos cinco años, mientras que al 88% de los hogares la factura se reducirá en 5€ como consecuencia de la rebaja temporal del IVA decretada por el Gobierno”.

Aunque hogar tipo y media son c9nceptos que pueden maquillar la realidad sospecho que el anuncio de Iberdrola dice verdad, lo cual me lleva a preguntar: ¿Por qué tanto lio y escándalo… qué pretenden los alarmistas… cómo explicar tanto comentario sobrevenido y sin fundamento?

Existe pobreza energética que se debe corregir, pero no será con estos debates sobre el precio de la luz que poco tienen que ver con la realidad , siempre algo compleja, que requiere estudio y contención.