Casi todos los presidentes…

La conferencia de Presidentes, como las comisiones interministeriales territoriales, son artefactos de gobierno sobrevenidos con débil soporte legislativo. Podemos considerarlos organismos impropios por la indefinición de sus competencias y responsabilidades, pero es obvio que sus reuniones marcan tendencia y determinan decisiones políticas relevantes y con consecuencias para la ciudadanía.

Articular el sistema autonómico (federal) no es sencillo, aunque hay modelos que funcionan razonablemente en distintos países y en democracias avanzadas. Nuestra Constitución apuntó con mezcla de valentía y temor, un modelo descentralizado, autonómico, que trataba de satisfacer las aspiraciones nacionalistas, dejar atrás el modelo borbónico-francés centralista de tres siglos y transitar hacia algo por experimentar.

El título VIII de la Constitución, el referido al modelo autonómico por aplicar, es el más impreciso de la Carta Magna y ni los sucesivos Parlamentos ni el Constitucional han conseguido aterrizar el modelo de forma satisfactoria. El primer escollo que podría superarse a poco que funcionara el consenso constitucional y el sentido común, sería la reforma del Senado para que actúe como cámara territorial. El modelo alemán podría ser inspirador.

Para evitar y orillar esa reforma se inventó la Conferencia de Presidentes como foro o escenario para articular políticas federales aunque no se reconozca la condición. Las Conferencias celebradas hasta ahora han servido de muy poco y no han alumbrado ni cultura federal, ni propuestas, ni ideas interesantes. Las convocadas semanalmente por el presidente Sánchez durante la pandemia apenas sirvieron para algo de provecho, en realidad acreditaron impotencia y esterilidad.

Entre los problema pendientes en la política está el modelo de financiación territorial, caducado desde hace años y pendiente de reforma y de propuestas. El problema se agrava por la llegada de las ayudas europeas para la recuperación que tienen que circular de Europa a España y a las  Comunidad Autónomas. Pero poco se ha avanzado en la articulación de ese mecanismo.

Mañana se reúne la Conferencia de Presidentes sin orden del día conocido ni propuestas estudiadas y debatidas. Además no hay Garantías de que asistan todos los presidentes. El vasco suele poner pecio a su asistencia (que suele obtener) y el catalán ha anunciado que no vendrá porque lo suyo es la bilateralidad, no quiere nada con los presidentes de otros territorios.  La Vanguardia titulaba ayer “Cataluña planta al Foro Autonómico de los fondos europeos”. ¿Es Cataluña o es su gobierno el que planta? Porque no son sinónimos.

La ausencia del gobierno catalán es desleal, egoísta y supremacista. Desnaturaliza la Conferencia, genera tensión y antipatía y conspira contra el interés de todos. Tendríamos que definir la reunión como la “conferencia de casi todos los presidentes…” y reconocer que la ausencia de alguno convierte la reunión en estéril y contraproducente.