Pablo Casado necesita negro

Pablo Casado bracea como jefe de la oposición entre el discurso bronco (con un ojo puesto en VOX) y el responsable con el otro en la Moncloa. Quiere parecer un líder fiable para gobernar pero un también un tipo duro frente a sus adversarios. Y paso a paso se desliza más hacia lo segundo que a lo primero, a pesar de que las encuestas le dan primero desde hace varios meses. Cabía esperar que alcanzado ese objetivo parcial de encabezar las encuestas Casado adoptara un aire más presidencial y menos bronco, pero no es así. Hay quien piensa que tiene un problema con los colaboradores más cercanos, los que le soplan la oreja y le preparan discursos y titulares (los canutazos que van a los noticiarios).

Necesita un Iván Redondo que le afine la estrategia, el Redondo que llevó a ganar a Albiol, a Monago y a Sánchez. El mismo que luego es despedido cuando advierte que merece más reconocimiento y tropieza con la "nomenklatura" de los partidos, que no aprecia a los asesores poderosos. Casado necesita un negro que le escriba os discursos y le saque de ese tono gruñón de opositor perpetuo.

Con el cambio de gobierno, por ejemplo, el discurso de Casado ha sido típico del gruñón, que es un tono impostado en una persona educada como él. Puede parecer ingenioso decir que el nuevo gobierno es verde y digital; pero es bastante estúpido. Verde por inexperiencia y digital por designación a dedo. ¿Cómo se designa gobierno si no es a dedo? el dedo del presidente es el que designa porque forma parte de sus pocas facultades específicas y personales. Y lo de verde es un juicio de valor que sirve para todos los ministros y gobiernos.

De un político con expectativa y posibilidades de formar gobierno cabe esperar juicios de más enjundia y contenido, más nivel y más estatura. Casado necesita asesor de cabecera, negro que le escriba los guiones y le oriente el marketing y la táctica. Debe tomar nota de su amiga Isabel Ayuso, seguramente menos equipada que Casado, pero con mucho más instinto y asesoramiento para los mensajes.

Si Casado espera llegar a la meta de todo jefe de la oposición, alcanzar el poder, tendrá que afinar la estrategia, la apariencia y el discurso; no puede ser tan previsible y gruñón, para eso está Teodoro, del número 1 hay que esperar más estilo, alcance y profundidad.