El debate del chuletón, ¡qué nivel!

La nutrición, la correcta y recomendable para preservar la salud merece un debate y una estrategia ambiciosa, de nivel. Michelle Obama dedicó buena parte de su activismo como “segunda dama” a esa causa, la correcta alimentación infantil. No fue con un video ocasional y algunas declaraciones pintorescas, propuesta una estrategia y una política de mayor rango y alcanza. Y desde organismos internacionales, especialmente la OMS, hay campañas, estudios, propuestas… de alcance, insuficientemente asumidas por los gobiernos que suelen tener otras urgencias.

El ministro de Consumo, un poco ocupado Alberto Garzón, ha oído campanas y se ha sumado a la tesis de la correcta nutrición para entrar en el tema como elefante en cacharrería. Un video de unos pocos minutos le ha servido para unir el cambio climático, los gases de efecto invernadero y la nutrición incorrecta para denunciar que los españoles consumen demasiada carne. Todo de una tacada, sin reparar en efectos colaterales, ni siquiera advertir al ministro de agricultura y ganadería que se desmarca del asunto por inoportuno a estas horas.

La música que ha oído Garzón o alguno de sus asesores es buena, pero la interpretación no puede ser peor, de infantil a idiota. Un asunto de ese calado requiere una estrategia más estudiada, el concurso de los expertos, concienciación y oportunidad. El ministro parece buscar titulares e impacto, y lo ha conseguido, aunque no con los resultados que esperaba.

Entre los sorprendidos por la iniciativa aparece el presidente del gobierno, al que la iniciativa del ministro de Consumo le ha pillado de viaje. Su respuesta a la previsible pregunta de los periodistas ha discurrido por lo gracioso, como que el tema pudiera despacharse con una ocurrencia.

El presidente dice que un chuletón al punto es imbatible; ¡qué nivel!; alguien podía haberle preparado una respuesta con más empaque, que no ridiculizara a su ministro y apuntara la idea de que la nutrición es un asunto importante al que hay que prestar atención y debate. Es obvio que se trata de un asunto al que el gobierno no prestará atención, no está en la agenda, aunque hay apuntes documentados en ese Informe 2050 que ha promovido La Moncloa aunque quizá no han leído más allá del resumen ejecutivo.

El tema es menor, sirve para un par de días de chascarrillos; pero da la medida de la frivolidad de algún ministro desocupado que para buscar un hueco en Las noticias se lanza al vacío.