La política se desliza a lo inane

La agenda política nacional del día va de lo inane a lo irrelevante, todo ello envuelto en la grandilocuencia, en las palabras vanas. Dos hechos destacan en la agenda: el comentario de la Presidenta de Madrid sobre la pertinencia de la firma del Rey en los futuros decretos de indulto; el encuentro de pasillo del presidente Sánchez con el presidente Biden. Ambos acontecimientos son irrelevantes, pero se convierten en noticia como demostración del extravío de la política española.

Lo de la Presidenta de Madrid indica el escaso bagaje político de la estrella del Partido Popular. Su acelerada escalada a la cúpula del PP hasta convertirse en la alternativa descarada a un Pablo Casado desbordado, revela la levedad de la dirigencia de un partido que aspira a gobernar España y gobierna la mitad de la administración autonómica, así como centenares de municipios. Cuestionar la firma del Rey en un decreto del gobierno, por excesivo que éste pueda ser, supone que no ha superado el primer curso de derecho político. Pablo Casado ha tenido que salir de inmediato a colocar las piezas en orden ser aludir a su amiga, protegida y, quizá, adversaria para liderar el PP.

Más grave es la gestión del encuentro de Pedro Sánchez con el presidente de los Estados Unidos en la cumbre de la OTAN en Bruselas. Lo que debía ser una anécdota menor, se convierte en categoría cuando desde el Palacio de la Moncloa se trata de presentar como acontecimiento político. La filtración a medios afines de un inminente encuentro de alto nivel entre España y los Estados unidos, negociado por los jefes de gabinete de los presidentes e incluso con una agenda de temas a tratar se convierte en algo ridículo, ¡con foto! Encuentro de 45 segundos en el pasillo en el tránsito de una a otra sala. Todo innecesario, infantil y paleto. Quien ha gestionado semejante acontecimiento también pasó por alto la primera lección de introducción a la diplomacia.

Son hechos inanes, gestos fallidos, que ocupan la agenda informativa de varios días generando frustración y ridículo. Todo innecesario, máxime cuando hay asuntos mucho más importantes en el escenario político nacional e internacional. No solo los partidos andan extraviados, también los medios a los que corresponde la tarea de poner en valor, en orden, la historia cotidiana. Para remate el espectáculo el domingo, en el congreso de un partido con decenas de diputados, de tres ministros del gobierno actuando como críticos de su gobierno nos devuelve al esperpento. ¿Qué tienen en la cabeza estos dirigentes con pretensiones?