El Parlamento devaluado

Uno de los escenarios que acreditan la avería de la democracia española está en el parlamento, en el nivel intelectual, moral y político de sus debates. En las comisiones, para la elaboración de leyes, dicen que los argumentos son de mayor altura, aunque lejos de lo que se podía escuchar a lo largo de las primeras legislaturas de la democracia, las del despliegue de leyes constitucionales de nuevo cuño.

Cuando baja el nivel es en los plenos, cuando se encienden las cámaras para los noticiarios nacionales, cuando comparecen las primeras y segundas espadas de cada grupo. El martes el nivel cayó varios pisos y el bochorno se intensificó hasta la náusea. El artista principal fue uno de los diputados sobresalientes de Podemos, Mayoral por apellido, abogado de profesión, que lució retórica con la propuesta de “correr a gorrazos al gobernador del Banco de España”.

Se supone que el señor diputado pretendía utilizar el sentido del humor y al tiempo mostrar el mayor de los desprecios hacia un alto cargo del Estado con credenciales muy acreditadas. Lo del humor es discutible, el desprecio es obvio y el nivel de agresividad y escarmiento que se pretende para el despreciado está por ver hasta donde alcanza.

Todo ello a cuenta de uno de los “documentos ocasionales” (el 21/13) que el Servicio de Estudios del Banco de España elabora periódicamente para mejor entender el comportamiento de la economía. El estudio de marras (47 páginas) ha sido elaborado por media docena de economistas de dicho Servicio con objeto de estimar los efectos de las recientes subidas del salario mínimo. Uno más de los que servicios semejantes de entidades públicas y universidades preparan para entender el fenómeno.

Asignar al gobernador la responsabilidad del trabajo es tirar por elevación; el muy probable que el consejo del banco haya leído, incluso encargado, el trabajo pero de eso a hacerlos reos de su publicación, va mucho trecho. ¿Se imaginan que el consejo ejecutivo del banco hubiera prohibido la publicación del trabajo para no molestar a una parte del gobierno?

Entre lo peor del caso está que el diputado es muy probable que no haya conocido, ni leído, el trabajo académico, más allá de alguna generalidad. Sospecho que la ministra de Trabajo, que también ha hablado del mismo con educación y moderación, tampoco lo ha leído a la vista de sus comentarios.

Y lo peor es que el Parlamento, la soberanía nacional, sea el escenario de comentarios tan fuera de tiesto, tan desafinados y maleducados. “Correr a gorrazos” es una expresión chusca, en este caso a quien deberían corresponder los “gorrazos” es a los que los promueven; aunque quizá fuera mejor invitarles a la lectura y la reflexión, a aprender a colocar las cosas en su sitio, que suelen ser objetivos de los primeros cursos de primaria. En este caso la cuestión no es el salario mínimo y sus consecuencias (yo soy partidario de subirlo, aunque tenga algunos efectos perversos y no buscados) sino el nivel educativo de los diputados en el Parlamento: muy bajo … y cayendo.