Biden llega a Europa con iniciativas

El presidente Biden viene a Europa esta semana con tres citas que podemos llamar preceptivas, habituales, pero que adquieren relevancia por ser las primeras de su mandato. Para Biden, con mucha experiencia internacional, Europa no es una asignatura pendiente como lo era para su predecesor. Conoce bien los dossiers y a la mayor parte de los interlocutores europeos y su secretario de Estado completa cualquier carencia.

Las citas empiezan con el G7 en Inglaterra que dará luz verde al acuerdo de armonización fiscal que inicia una nueva etapa de cooperación internacional. Un acue4rdo de principios al que le queda muchos flecos hasta que sea operativo cuando la OCDE entre en detalles sobre su aplicación.

La segunda visita prevista será en Bruselas con dos interlocutores tradicionales: la OTAN, primero y la Unión Europea después. Para la OTAN los demócratas tienen un esquema más amable y cooperante que el que caracterizó a Trump, propenso a desplantes y broncas. En la sede de la OTAN el presidente Biden tendrá la oportunidad de intercambiar entrevistas y apretones de manos (caso Sánchez) con los aliados tradicionales, especialmente europeos.

La siguiente reunión con la Unión Europea ofrece la oportunidad de apreciar el nuevo talante de la administración demócrata que no aflojará la presión sobre los competidores europeos que gozan de saldo positivo en comercio exterior, pero con otras formas y estrategias. La agenda de trabajo de la cumbre incluye la pandemia, la recuperación económica y el cambio climático, aspectos todos ellos para los que propone cooperación atlántica y colaboración entre democracias consolidadas.

La última cita, el miércoles 16 de junio, será en Ginebra con el presidente ruso Putin, pésimamente calificado por Biden, pero con el que tiene que refrendar acuerdos y limitaciones en cuanto a la intervención en otros países y en algunas de las crisis globales, incluidos los ciberataques a intereses estadounidenses perpetrados desde territorio ruso y con probable participación de agencias rusa.

Es el primer viaje al exterior del presidente Biden, en este caso a Europa que parecía apartada de las prioridades estratégicas de Washington desde la presidencia de Obama. Mientras tanto la vicepresidenta Kamala Harris visita los países de la frontera sur, fundamentalmente México con la pretensión de minorar las tensiones migratorias. Estados Unidos vuelve al escenario global con un planeamiento de liderazgo y de compartir políticas con los aliados tradicionales. España no está en la agenda, salvo por la averiada relación con Marruecos que requiere mediación de aliados determinantes.