¿Está abocado Iván a tarifar con Pedro?

El tándem Pedro Sánchez-Iván Redondo ocupa espacio preferente en la reciente historia española; juntos han escrito varias páginas de los avatares de la política nacional; juntos llegaron a la Moncloa y juntos quieren repetir y durar. En la historia del PSOE nunca hubo un personaje externo, no militante, con tanta influencia en el líder. Por función a Iván Redondo se le puede equiparar con el Julio Feo que acompañó a Felipe González como candidato y presidente; también ocupó la jefatura de gabinete del Presidente con un poder efectivo y discreto en asuntos delicados. Roberto Dorado y José Enrique Serrano ocuparon el mismo cargo, cada uno durante una década con Felipe y con Zapatero, pero ninguno exhibió tanta influencia como Redondo.

El caso español no es excepcional, ni singular; los jefes de gabinete de los presidentes o primeros ministros de distintos países juegan papel decisivo, al menos, durante un período. Los casos de Bannon con Trump o de Cummings con Johnson son significativos y, quizá, ilustrativos y anticipatorios. Acumularon tanto poder e influencia (al menos en apariencia) que el jefe les despidió de malos modos y pagó por ello ya que los descabalgados no ahorraron crítica a sus protectores/protegidos. Julio Feo acabó regular con Felipe, ambos tenían personalidades fuertes e independientes, no podían durar con cercanía constante, aunque se respetaron. Dorado y Serrano, siempre discretos, salieron del cargo sin rencores; otro tanto les pasó a los jefes de gabinete de Aznar y Rajoy.

El caso de Redondo es distinto, su vínculo con Sánchez no es ideológico, ni militante; podría definirse como profesional lo cual incluye flexibilidad y compromiso personal. ¿Están destinados a reñir antes o después? No es necesario, aunque es posible. Bien pudiera ocurrir que cuando Sánchez salga de la Moncloa, y probablemente del PSOE, sigan juntos entregados a otras causas y encargos; pueden ser complementarios, aunque también es posible que se cansen el uno del otro y acaben como las parejas Trump-Bannon o Johnson-Cummings.

En el caso Sánchez-Redondo hay una tercera figura en su universo que ha jugado un notable papel en momentos críticos: Pablo Iglesias, al que nadie puede negar influencia decisiva en la moción de censura que llevó a Sánchez a la presidencia y en el pacto de gobierno que propició la coalición. ¿Será pacífica para Sánchez la retirada de Iglesias? ¿Quedan letras pendiente de pago y de cobro entre ambos? ¿Qué papel le toca a Redondo en ese drama?

Las memorias que los tres lleguen a escribir sobre este periodo, que aun no ha concluido, serán interesantes, sobre todo por la diferencias de opinión y enfoque de cada uno de ellos. Lo habitual es que un tándem como el de Pedro e Iván se agote con el paso del tiempo, lo interesante está en cómo, cuándo y con qué consecuencias se materializa el divorcio. Si Suárez y Abril acabaron tarifando y a Felipe y Guerra les pasó otro tanto, lo de Pedro e Iván puede ir por el mismo camino. Será interesante el desenlace.