Recuperación y oasis estadísticos

La recuperación económica es inminente, tendría que producirse otra catástrofe pandémica aquí y en Europa para que no ocurra. Los indicadores adelantados para este trimestre justifican los pronósticos de los analistas de un crecimiento entre el 6 y el 7% para este y el próximo. Algunos, movidos por el entusiasmo, pretenden que será el mayor crecimiento de la OCDE y lo venden como un éxito del gobierno.

Conviene contener el entusiasmo y moverse con prudencia, la tesis de la V asimétrica que vendió el gobierno hace un año se queda en una U, también asimétrica, con una base de fondo demasiado larga, en absoluto un vértice. Es posible que la recuperación española este año sea la mayor de la OCDE, pero no hay que olvidar que la caída del 2020 fue también la más pronunciada. Por tanto, comparar con el año 2020 puede producir espejismos, apariencia de realidad. Por prudencia metodológica conviene desdeñar los datos del 2020 y comparar con lo del 2019, que no fue un año extraordinario, apuntaba fatiga de ciclo, pero si fue un año normal, como aspiramos que sea el futuro postpandemia.

La estadística conviene manejarla con cuidado, para no sucumbir a la propaganda a favor o en contra, tanto da. La tentación del gobierno y de la oposición de ponerse en clave electoral cuando faltan muchos meses para concluir la legislatura y andamos empantanados en una recesión severa, es peligrosa. Casi todos los expertos recomiendan consensos amplios para gestionar los fondos europeos (piedra angular de la recuperación) y adoptar las reformas que deben aumentar la capacidad de crecimiento de la economía española y ganar productividad y competitividad. Ese consenso no es algo excepcional, es el que se ha producido en Francia, en Portugal e incluso en Francia donde la derecha de Le Pen no pone palos en la rueda del gobierno a la hora de plantear estrategias de recuperación.

Poner la estadística y las estimaciones al servicio de la propaganda partidista conduce a un resultado perdedor para todos. La estadística, debidamente torturada, produce las respuestas que quiere el torturador, pero no conduce a nada, solo a frustraciones y errores.

El gobierno tiene a su favor que el diálogo social parece engrasado, aunque lo que ha ofrecido hasta ahora son piezas muy menores. Las piezas mayores (pensiones, salarios bajos, precariedad, deuda-déficit) siguen presentes y activas, a peor. `poco se ha avanzado en esas materias cuando el gobierno entra en su mes 17 de gestión con unos Presupuestos desfasados y con más planes tentativos que otra cosa.

Los pasos adelante y atrás en materia fiscal son decepcionantes, revelan que no hay ni ideas claras ni convicciones. En la actual situación para hacer buenas tortillas hay que romper los huevos, puede producir algún dolor inicial, pero es imprescindible. El penoso debate sobre los peajes para financiar el mantenimiento de las grandes vías de comunicación es inquietante. Al final podemos quedarnos sin peajes y sin mantenimiento, es decir sin tortillas.

Estamos en recuperación, es evidente, y cogerá más velocidad si la vacunación no tiene contratiempos (no debe tenerlos); para recuperar lo perdido, para volver a las cotas del 2019 y superarlas falta mucho recorrido y más determinación y firmeza.

CODA: del informe anual del Banco de España no les digo nada hoy porque prefiero leerlo con calma e interpretarlo con serenidad. El avance en forma de comentarios del gobernador me parece muy atinado, como para que todos tomen buena nota.