A garrotazo limpio todos contra todos

La sesión de (des)control parlamentario conduce una vez más a Goya y su célebre cuadro “a garrotazos” pintado en los muros de la “quinta del sordo a principios de los años veinte del siglo XIX”, Goya representaba en su serie negra la confrontación entre paisanos, que luego se concretó en cuatro guerras civiles. No es violencia física la que caracteriza la política española, pero si una violencia verbal descalificante, polarizada, incompatible con la cooperación y la democracia efectiva que se funda en el respeto mutuo y el estado de derecho.

Hace tiempo que a las mentes sosegadas se aconseja no seguir los debates parlamentarios que van mucho más allá de contraste de pareceres para incurrir en la práctica de las frases a garrotazos. Uno pregunta cualquier cosa más o menos fundamentada, y el otro responde mentando a su madre y a gritos. La sesión de este miércoles agudiza los garrotazos, azuzados por las encuestas de expectativas electorales, las recientes elecciones madrileñas y el riesgo de que Cataluña vuelva a las urnas.

Todo ello en medio de una pandemia que produce cada día miles de contagios, decenas de miles de confinamiento y decenas de muertes. Y como consecuencia sobrecarga de trabajo hasta la extenuación a miles de profesionales sanitarios que cumplen con su ética más allá del deber.

La falta de respeto a los ciudadanos, a los afectados por la pandemia, a los sanitarios que acreditan día tras día estos políticos al mando es deprimente, ¿Qué tienen en la cabeza? ¿Cuáles son sus prioridades? Es evidente, lo ha reconocido la OMS recientemente, que la política ha fracasado ante la pandemia, la respuesta de los gobiernos al virus ha sido débil, confusa y vacilante; pero no piden perdón ni rectifican. Se esmeran en acusarse entre ellos, las ministras al gobierno de Madrid, éste al gobierno de España, el alcalde a la delegada del gobierno, ésta al otro… como decía Unamuno “los hunos a los hotros” y a garrotazos verbales.

Los partidos que han sustentado al gobierno le vuelven la espalda, al tiempo que descalifican a la oposición; la oposición… a garrotazos; y el gobierno contra todos, e incluso contra algunos de los suyos. ¿No se dan cuenta? ¿Nadie puede advertirles que van mal, que es momento para otras prioridades que no sean la destrucción del adversario?

Sánchez le dice a Casado que le ve cara de Ribera, y Casado responde que es Sánchez el que tiene cara de Zapatero. ¡Qué talento! ¡Qué ocurrentes! ¿No les da vergüenza semejante desvergüenza? Todo ello sin tomar en cuenta la evolución o degradación del “procés” y de sus artífices. Pablo iglesias redime a todos cortándose la coleta y distribuyendo fotos de su nuevo álbum personal, se prepara para un futuro estelar.