Si España Puede, ¿cómo es que no convence?

El Presidente Sánchez presentó en el Congreso por enésima vez (siete o nueve presentaciones a lo largo de unas pocas semanas) el plan “ESPAÑA PUEDE. Plan de Recuperación Transformación y Resiliencia”. La excusa es que el Consejo de Ministros aprobó el martes el documento que en breve será remitido a Bruselas para cumplimentar los trámites que habilitan el acceso a los fondos Next Generation UE, que constituyen el mayor apoyo externo a España de la historia.

El carácter histórico y excepcional del plan de apoyo es evidente, un dato que el presidente del gobierno enfatiza y reitera en cada una de sus intervenciones; se trata de su mayor activo por coincidencia de factores. El documento ocupa 318 páginas (211 para el proyecto y 107 para los anexos) muy reiterativos pero capaces de integrar objetivos, iniciativas, propuestas que han circulado por ministerios e instituciones públicas y privadas durante los últimos años. Quizá no están todas las propuestas imaginables, pero todas las que están son conocidas y cuentan con muchos patrocinadores y defensores y abundante literatura.

Además el Plan pone cifras asignadas para cada una de las 110 medidas de inversión propuestas (por un total de casi 70.000 millones que deben materializarse a lo largo del trienio 2021-23). Y además 102 propuestas de reformas estructurales para mejorar la eficacia y la competitividad de la economía española. Podríamos decir que no está todo, pero sí casi todo; poco se ha olvidado o relegado.

Llegados a este punto me pregunto, ¿Cómo es que el Plan no consigue adhesión entusiasta de la mayor parte de la sociedad? La oposición critica porque la crítica forma parte de su naturaleza y carácter; incluso los grupos políticos que apoyan al gobierno ponen pegas por razones específicas de cada cual. Desde las llamadas fuerzas sociales que son interlocutores permanentes del gobierno tampoco se nota un entusiasmo manifiesto por el Plan al que han puesto más pegas (por carencias) que apoyo.

Tampoco desde la academia y los estudiosos que han dedicado su vida profesional al análisis y a formular propuestas de reforma y de avance se ha notado entusiasmo y apoyo a las pretensiones oficiales. Quizá funcione esa elegancia intelectual de la distancia tan frecuente en estos pagos que lleva a tomar distancia de cualquier iniciativa, por buena que sea (aunque no todas lo son), no vaya a ser que parezca lo que no se pretende.

Una primera lectura de ambos documentos trabajadas durante los últimos meses, llego a una primera conclusión resumida en una palabra: amén; es decir que así sea. Que se concreten todas esas iniciativas, inversiones y reformas; que se haga y de frutos. También soy consciente que producir estos papales está al alcance de mucha gente, el arte está en la implementación, en llevarlo a término, en convencer a esos escépticos que, por experiencia, no dan mucho crédito al papel, material de alta resistencia. España puede; ¿por qué no convence?