Son ustedes cansinos, dice Arrimadas

El debate parlamentario ha sido como se podía esperar, quizá algo peor, ya que esto evoluciona degenerando. Nadie escapó del guion previsible, ninguna sorpresa ni descubrimiento. Fue Inés Arrimadas, en su previsible intervención, la que les dijo a Sánchez y Casado “son ustedes cansinos”. Me llamó la atención el calificativo ya que avisaba o amenazaba con otro más contundente y llamativo, ajustado a la tónica general. Ignoro si fue accidental o intencionado este calificativo, pero su significado etimológico es interesante.

Tanto el Maria Moliner como Seco atribuyen a la voz “cansino” un significado único: lento, que cansa, que denota cansancio. El DRAE ha añadido una segunda acepción más interesante: “que molesta o fastidia por aburrido e insistente”. Tampoco sé si Arrimadas está al tanto de esa segunda acepción que añade contenido al adjetivo, pero me parece que a ella se quería referir, con mucha razón.

Seguir el debate durante toda la mañana requería mucha afición y mucho sentido del deber y la benevolencia. Desde el primer discurso de Sánchez, insistente, esdrújulo, preñado de tópicos, nada nuevo, autocomplaciente, distante de la realidad percibida por muchos, a las réplicas airadas, tensas, inmisericordes de la oposición y a los protocolarias e irrelevantes discursos de los grupos que sostienen al gobierno… todo el debate me pareció innecesario, irrelevante, sin valor añadido ni pedagogía política y social. Cada cual habla para su bancada decidida a aplaudir, sobre todo los comentarios hirientes al adversario.

Si la campaña electoral para Madrid es asquerosa el debate parlamentario es, efectivamente, cansino; es decir fastidioso y desesperante. Las afirmaciones de Casado son ciertas en gran parte, pero demasiado tópicas desde la oposición. De una persona con las pretensiones de Casado cabe esperar más imaginación, más originalidad, más inteligencia emocional para calar más allá de su electorado leal que es insuficiente para alcanzar sus objetivos.

El cuadro de la realidad que dibuja Sánchez es el que le gustaría, pero no resiste la prueba de verificación, ni apunta ganas y ambición para mejorar, para ofrecer expectativas y esperanzas a los decepcionados. Como reiteró Arrimadas el discurso oficial no sale del espacio de la propaganda, Efectivamente son cansinos y a pesar de ello parece que una amplia mayoría de madrileños irá a votar el día 4 de mayo; no está claro si a favor del elegido o en contra del rechazado, un matriz que merece ser explorado porque es indicativo del clima moral de la sociedad madrileña.