Cambia el cuadro, los Presupuestos 2021 resisten

La credibilidad de las cuentas públicas españolas está por los suelos; no es cosa de estos tiempos, viene de atrás. Los incumplimientos de compromisos y de previsiones son permanentes, ya no sorprenden; lo llamativo es la naturalidad con la que se asumen los errores. Es obvio que la prospectiva es una arte complicado, que por mucha matemática que se utilice para fabricar modelos macroeconómicos fiables nunca faltan hechos nuevos a los que achacar los fallos.

La vicepresidenta Calviño, que no resiste el más amable y benevolente juicio de hemeroteca sobre previsiones económicas, recordó a Filomela, el último temporal de invierno, para justificar la rectificación del cuadro macro bendecido por el gobierno hace seis meses y utilizado para componer los Presupuestos2021, el gran logro del gobierno de coalición social-comunista que, cuando se aprobaron, garantizaban (eso dijeron) que la legislatura llegaría a término el 2023. Palabras sin contenido, propaganda.

Han pasado seis meses, llegó Filomena sin avisar, la tercera y hasta la cuarta ola de pandemia, y los avatares de las vacunas… y las estimaciones del cuadro macro quedaron arruinadas, obsoletas cuando solo ha pasado un trimestre. Es cierto que han sido varios los cisnes grises que han llegado, pero siempre llegan esos contratiempos, a veces a favor u otras en contra.

Pero también es cierto que casi todos los analistas con fundamento, los que hacen números, coincidían en que el cuadro macro del Gobierno y los Presupuestos 2021 eran inverosímiles. Que sobreestimaban los ingresos y subestimaban los gastos.

La vicepresidenta, sin despeinarse un pelo ni mirar hacia abajo con humildad, reformula el cuadro macro, pero no advierte de las modificaciones que implica para la letra y los números de los Presupuestos 2021. Sostenerla y no enmendarla, dar sensación de dominio y normalidad. Esa es la virtud de estos políticos revestidos de ropaje tecnocrático-independiente. El papel lo aguanta todo, el material más resistente, más que el acero o el cemento armado. El papel de estos Presupuestos 2021 pertenece a esa especie “aguantatodo”. En el fondo no importa porque nadie va a reclamar, en su día los acreedores decepcionados que pueden decir hasta aquí hemos llegado, ahora que cada palo aguante su vela que nosotros no sostenemos nada más.

De las declaraciones de la vicepresidenta la más llamativa, por lo del cemento armado, se refirió al empleo: “muestra resistencia a la crisis”, dijo sin emoción alguna ni pestañeo- El país con la tasa de paro más alta de la Unión, con la mayor precariedad y una de las medias más bajas de salarios, “resiste” a la crisis en cuestiones de empleo. Siempre queda rezar y aguardar a la divina providencia ya que como las brujas no existen, pero haylas.