La gobernanza de los Fondos NG EU

No existe un asunto más urgente y relevante para la economía española que el acceso y la gestión a los fondos europeos de recuperación (NG EU), 140.000 millones de euros para modernizar la sociedad española. Eso y la vacunación sistemática para neutralizar la pandemia deben ser las tareas prioritarias de la política. El gobierno Sánchez es muy consciente de la importancia de esta oportunidad y ha decidido ocupar el territorio, explotar el éxito, y adjudicarse el gobierno de esos fondos. La oposición, las oposiciones, andan distraídas en sus respectivos laberintos. No es la mejor de las hipótesis.

La gobernanza de la gestión de esos fondos no es sencilla, los postulantes para adjudicarse una porción son muchos, y los riesgos de una gestión ineficiente elevados. Una correcta utilización de esos fondos podría contribuir a sanar buena parte de las brechas sociales y territoriales que padece España en estos momentos. Pero eso pasa por unos mínimos grados de cooperación y confianza entre las fuerzas políticas, al menos entre una mayoría cualificada. Pasa también por un funcionamiento normalizado de las instituciones que están para ayudar y para controlar al gobierno.

El arranque de la gestión de los fondos, su andamiaje, no ha sido afortunado. El decreto de puesta en marcha salió del Congreso por los pelos, gracias al sorprendente apoyo de VOX. El informe del Consejo de Estado, que debía haber sido un potente aval de la propuesta, fue causa para bronca y desconfianza. Y desde otras instituciones (del banco de España a la AIREF…) se notan recelos respecto al control, que van desde la adjudicación de los proyectos a la evaluación de su eficiencia, calidad y equidad, y más en concreto de su ejecución.

El profesor Antón Costas, una de las opiniones más sensatas y constructivas entre los economistas, sostenía en un artículo publicado en El País que estamos ante un momento “hamiltoniano”, recordando al que fue primer secretario del Tesoro de los EEUU que diseñó el plan de recuperación tras la Guerra de Independencia. La comparación es sugerente. Costas sostiene que la gobernanza de esos fondos se legitima con dos controles: el de legalidad en el empleo y el de eficacia de su uso.

Para el control de eficiencia Costas recomienda con tino el Consejo Económico Social (CES) una institución muy 0representativa a la que los últimos gobiernos no le han otorgado el menor caso, quizá porque su control político es complicado.

El Ces dispone de equipos y de prestigio pese al desdén que le han mostrado los gobiernos (el de Rajoy y el de Sánchez); este puede ser un momento para dotarle de más contenido para dar credibilidad y transparencia a la gestión de los fondos. Falta dotarle de una presidencia potente, vacante desde la salida de Marcos Peña. Una presidencia que aporte credibilidad y buen juicio. Por ejemplo, una persona como Antón Costas, cuya trayectoria y talante son muy adecuados, tal y como acreditó durante los años que presidió el Círculo de Economía.