Los dilemas de Arrimadas y Casado

El multipartidismo tiene algunas ventajas y también inconvenientes; el mayor es su inestabilidad implícita. Estamos en esa fase con un evidente efecto mariposa, una crisis municipal en Murcia provoca una catástrofe nacional. Puestos a determinar el hecho precipitante de la actual crisis pudiera ser el traslado a la policía por parte del concejal de Murcia (Ciudadanos) de una serie de expedientes con presuntas irregularidades en las adjudicaciones municipales. La coalición PP-Ciudadanos estaba condenada a la ruptura desde ese momento, quizá desde mucho antes. El PSOE aprovechó la grieta para convencer a los dirigentes de Ciudadanos que su carácter de partido bisagra tenía una oportunidad de oro para acreditarse. Así ha sido.

Otro factor precipitante está en el acercamiento de dirigentes del PP a cargos de Ciudadanos para acelerar la integración de ambos partidos, la unión del centroderecha que forma parte de la estrategia de Casado una vez consumada su ruptura con Vox. Un cortejo que podía discurrir por estrategias de entendimiento y afecto (que cultivaban Casado y Arrimadas) o por una presión más intensa y forzada (estrategia de otros dirigentes populares). Al percibir la presión subterránea Arrimadas optó por un puñetazo en la mesa en forma de censura en Murcia.

Entra en juego en ese momento otro factor precipitante, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, con agenda propia y sangre caliente, enemistada con su socio de gobierno y alentada por unas encuestas favorables, que rompe el tablero con una disolución de la Asamblea y convocatoria de elecciones a mitad de legislatura.

El momento no puede ser más crítico e inoportuno, cuando hay que apostar todo a las ayudas europeas, para las que deben presentarse los expedientes el mes de abril, el gobierno madrileño se queda en precario, con unas inciertas elecciones que paralizan la gobernanza hasta el verano. ¿Ha calculado Ayuso las consecuencias de su decisión?

Arrimadas afronta un dilema desde el fracaso de Rivera, que le llevó al abandono de la política. ¿Cuál es el objeto de Ciudadanos y de su joven líder? O profesa como partido bisagra con capacidad de maniobra para pactar con cualquiera de los partidos centrales o se convertirse en parte del centro-derecha, condenada a integrarse en el PP. Cualquiera de las opciones tiene riesgos, puede conducir a Ciudadanos a la irrelevancia y la desaparición. La realidad ha precipitado las decisiones y a lo largo de las próximas semanas, antes del verano, habrá desenlace.

Si las elecciones catalanas han precipitado a Arrimadas al precipicio (también a Casado) las madrileñas del 4 de mayo (que es muy probable que se celebren) sentenciarán el futuro de Ciudadanos y, probablemente, de Casado, Si el PP madrileño, el de Ayuso, se queda solo con VOX, con o sin mayorías suficientes, Casado puede quedar amortizado, condenando al PP a un aislamiento en la derecha con poco futuro.

Este multipartidismo español a la italiana ha estallado con esta crisis que puede concluir con un mapa político español reformado, alterado, antes del próximo verano, en plena pandemia y con una recesión sin precedentes. La política española se adentra por tierras pantanosas que amenazan fracasos históricos. También es posible que de la confusión aparezca nueva luz y alternativas razonables.