La ley de Murphy y la política española: empeorando

Unos datos de partida: el desempeño económico español durante los últimos doce meses (PIB -11%) es el peor de la OCDE; el desempeño español frente a la pandemia es de los peores en todas las estadísticas en cuanto a infectados y fallecidos. Las cifras de paro, tanto general como juvenil, son las peores de la zona euro; los niveles de desigualdad social están entre los más acentuados de Europa; el fracaso escolar aparece entre los más elevados… España va bien en otros indicadores, pero los antes citados son como para encender luces de alarma y enfocar y centrar toda la atención y la energía política en esos problemas que, además, son los que más preocupan a los españoles. Problemas nada fáciles de resolver en el corto y medio plazo.

Sin embargo el debate (confrontación polarizada) político discurre por otros cauces onanistas, debate sobre ocupación y reparto de poder, debate destructivo y desmoralizante. Las encuestas dicen que la opinión de los españoles sobre la situación política es pésima, pero a los políticos les importa una higa. Trasladan los conflictos a los tribunales cuando son incapaces de afrontarlos en buen número de casos en manifiesto fraude de ley, follón por el propio follón, para enmarañar y confundir.

Lo ocurrido durante las últimas horas hay que inscribirlo como caso de verificación de la famosa ley de Murphy que data de mediados del siglo pasado. Su proposición es sencilla: cualquier situación susceptible de empeorar tiende a empeorar. Hay otras formulaciones, pero siempre del mismo tenor.

La situación política española es mala desde hace varios años, con pésimos resultados en todos los sentidos; pero puede empeorar. De hecho, empeora tras la cadena de decisiones de varios partidos de gobierno con mociones de censura y adelantos electorales que garantizan varios meses de parálisis política y administrativa en medio de una pandemia sanitaria y de una recesión sin precedentes.

El grado de irresponsabilidad y egoísmo del que hacen gala todos los protagonistas del teatro político carece de precedentes. Nunca tantos y tan malos estuvieron al frente del país. Así que empeorando y escobando para ir más al fondo.