El bis y el tris de Bárcenas

El que fue tesorero del Partido Popular durante muchos años, Luis Bárcenas, cambia de abogado y de estrategia por temporadas, siempre buscando un arreglo que le aleje de penas largas de prisión o que le acerque a beneficios de gracia de la fiscalía o del gobierno que toque en suerte. Es un planteamiento lógico, aunque puede que no sea inteligente ya que le aboca a condenas que no compensará con el arrastre de algunos de los que fueron sus jefes y amigos. Un arrastre que en muchos casos será político y moral ya que las irregularidades estarán prescritas y sus protagonistas apartados de la política por jubilación o equivalente.

Con sus cambios de estrategia Bárcenas debilita su credibilidad, aunque su relato central, la caja B y el reparto de sobresueldos, gana verosimilitud. Las cajas negras de los partidos acompañaron su nacimiento hace cuarenta años, cuando la conciencia fiscal y contable de la sociedad era débil y mejorable. Hasta muy avanzado el siglo XX, una vez asentada la reforma fiscal de 1977, las contabilidades paralelas y los pagos en metálico no registrados eran moneda común en la vida española. Hoy eso ya no es de recibido, está penalizado, y crea más problemas que soluciones.

Juzgar los hechos del pasado con los referentes del presente puede conducir al extravío, al margen de que lo que está mal, está mal en cualquier hora y momento. La convicción de que en el PP del siglo XX y avanzado el XXI (hasta 2010) había sobresueldos pagados en sobres es sólida y creíble, tanto como que quienes los recibieron lo nieguen confiando en que no haya más acreditación que el testimonio verbal e interesado.

Bárcenas insiste en explicar una y otra vez lo que ya ha explicado de forma directa o indirecta, con testimonios o filtraciones oportunistas. Lo que ha declarado esta semana en el juzgado es conocido, estaba publicado, salvo lo del medio millón que dice que le ofreció el abogado del PP, que por supuesto lo negará. Estamos ante bises y trises del mismo intérprete que no desvelan nada nuevo pero que sirven para hurgar en las heridas que padece el Partido Popular, el de Rajoy y el de Casado que no consigue marcas distancias porque las heridas forman parte de su historia.

Los papeles de Bárcenas han dañado al Partido Popular al tiempo que hundido a Bárcenas una vez que se reconoce actor principal de las irregularidades. Es otro caso de “banalidad del mal”, de disciplinado subalterno que cumple órdenes y ejecuta las irregularidades que le mandan sin considerar cualquier alternativa o negación a delinquir. De su última declaración es curiosa su afirmación de que él y su jefe (el anterior tesorero) no cobraban sobresueldos en sobres con billetes. Una señal de que no formaban parte de los elegidos, que solo eran meros ejecutores sin otra recompensa que un buen sueldo. Pese a pero si confesara haber recibido sobresueldos en negro estarían prescritos a efectos fiscales y no agravarían sus penas.

Cuando esta historia concluya, cuando los tribunales acaben su trabajo, pasados varios años, podremos evaluar los daños causados y valorar si las cambiantes estrategias judiciales y políticas de Bárcenas han servido para algo más que pagar unas minutas a sus abogados. También para verificar el poco fuste y sentido de la decencia de unos políticos con pretensiones con pésimo desempeño para el interés general.