Trump y la fascinación por la extravagancia

Reaparece Trump en una convención conservadora y las cámaras acuden presurosas para divulgar el mensaje (dijo divulgar y no informar porque el mensaje no aporta noticia alguna, nada nuevo). También los comentaristas sucumben a la tentación de seguir el guion del personaje, sin contexto ni análisis crítico, sin reflexión.

Estos días el ya exdirector del Washington Post, Martin Baron, ha protagonizado varias entrevistas en medios españoles con motivo de su retirada como director de uno de los diarios más influyentes en el que ha liderado una transformación exitosa. En una de esas entrevistas Baron dice: “ser periodista no es ser taquígrafo, no significa repetir simplemente lo que alguien ah dicho. Los periodistas analizan el impacto de las políticas, de las palabras, su significado, el contexto…”. Trump no dijo nada que no hubiera dicho antes y después de las elecciones del pasado noviembre. Ningún cambio, ninguna novedad. Pero eso no ha restado protagonismo; abre la boca y sube el pan; habla y parece palabra revelada.

De la reaparición del “expresidente 45” los informadores-taquígrafos destacan que Trump aspira a presentarse a las próximas elecciones (¡¡¡2024!!!) y a ganarlas (como siempre, advierte, aunque no sea cierto). La verdad no importa. Más que una noticia estamos ante una jactancia de Trump. Con los datos de hoy es posible que Trump pueda reivindicar el liderazgo del Partido Republicano en este momento; ya es más improbable que pueda mantenerlo para las próximas elecciones de noviembre de 2022 cuando se elige Congreso y un tercio del Senado; y más improbable que sea candidato en las primarias republicanas del 2024.

En la política actual son arriesgados los pronósticos a pocos meses vista, abundan los imprevistos e incluso algunos previstos que pueden tumbar expectativas. Por ejemplo, el expresidente Sarkozy ha arruinado cualquier posibilidad de retorno una vez condenado por corrupción. Sirve este caso para advertir que Trump tiene por delante, antes de encabezar elecciones por el partido republicano, un horizonte judicial con muchas incertidumbres del que puede salir muy trasquilado en sus sueños de retorno al poder y al protagonismo político.

Mucho antes de que los norteamericanos vuelvan a las urnas el extravagante Trump va a pasar por algunos juzgados con expedientes que no pintan bien para el personaje. Juzgados más exigentes que es Senado donde se rechazó su repudio por inefectivo, porque ya no era presidente.

Especular con la candidatura de Trump es noticia especulativa, casi fantasiosa. Por eso llama la atención que muchos noticiarios se inclinen por la función taquigráfica y no por el periodismo que recomienda Martin Baron, el de verdad. El que coloca en la papelera las declaraciones científicas de una actriz por su irrelevancia, el que no se deja fascinar por la extravagancia.