Los partidos ante el CGPJ: una prevaricación permanente

Podían guardar las formas, disimular, aparentar que la ley se cumple, aunque solo fuera en los aspectos formales. Ni eso. Los partidos, encabezados por sus dirigentes principales, repiten en cada vez que hay que designar a las personas idóneas para ocupar los órganos rectores de los otros poderes del estado, un procedimiento radicalmente prevaricador: actuar injustamente a sabiendas. La separación de podres muere en el mismo momento en el que el legislativo designa al presidente del gobierno, titular con enorme poder del ejecutivo. A partir de ese momento el legislativo queda sometido al ejecutivo que es el mandamás en las votaciones.

El modelo de separación de poderes, de ejercicio moderado y contenido de esos mismos poderes (muestra de la calidad de la democracia), sucumbe en cuanto hay que abordar decisiones como las que nos ocupan estos días: designar el órgano de gobierno de los jueces, el que gestiona la carrera profesional de los magistrados, el consejo de administración de RTVE, los componentes del Tribunal Constitucional…

Finalmente son dos de los fontaneros de los jefes de gobierno y oposición, gente de confianza, los que designan a los cargos de los otros poderes. Un sistema de lotes por partido e influencia que eleva a personas, quizá idóneas, pero siempre sometidas a la sospecha de amiguismo y subordinación.

Tienen tanto descaro que hasta previsiones legales tan elementales como la de que los veinte vocales del CGPJ son los que designan a su presidente, son usurpadas por los jefes de los partidos que incluyen esa elección en el reparto por lotes. Una prevaricación de libro, manifiesta, acreditada, que nadie les va a reclamar porque todos están en el ajo.

Podían disimular, mantener discreción, pero ni siquiera lo intentan, dan por hecho que tienen derecho a mangonear a su criterio sin atenerse a la letra ni al espíritu de las leyes que forman parte del corazón del sistema. Se afea al gobierno polaco por prácticas antidemocráticas de ocupación de todos los poderes. De hecho, lo que se hace aquí se parece bastante.

Es cierto que los designados por el sistema de lotes de simpatías disponen de libertad para actuar luego como les parezca conveniente y que, en muchas ocasiones es lo que hacen. La realidad acredita que el alineamiento por bloques de simpatía no es lo habitual, aunque funciona en los temas importantes y todos los ciudadanos saben de antemano la preferencia ideológica o partidista de cada elegido. Cuando salga la lista estaremos en condiciones de añadir a cada nombre el apellido del partido promotor.

Para disimular podían establecer algunas incompatibilidades, por ejemplo, que quienes gobiernan la judicatura no pueden luego hacer carrera política. No les interesa. El hecho de que tres antiguos miembros del CGPJ sean hoy ministros del PSOE supone un indicador indirecto de la dependencia y colusión de poderes. El hecho de que la fiscal general haya llegado al cargo de forma encadenada, sucesiva, a la condición de ministra y diputada del partido de gobierno, es otro indicador del sesgo autoritario propio de regímenes con tendencia iliberal. No les inquieta, prevarican de forma irresponsable.