La encrucijada de Pablo Casado

Pedro Sánchez duerme sin sobresaltos a pesar de Pablo Iglesias; Su “dormidina” se llama Pablo Casado; los dos “pablos” funcionan como avalistas de Pedro, es el menos malo de los males posibles. Iglesias necesita a Pedro para sostener su tinglado y Casado no suma activos como para preocupar a Sánchez.

Con la que está cayendo el gobierno Sánchez tendría que estar abrasado, su desempeño es de los peores, si no el peor, de Europa y su aprobación en España sigue en mínimos. Pero las alternativas cotizan más bajo y Sánchez lo sabe. A su favor tiene el control del PSOE donde no se mueve ninguna corriente crítica, los que no están de acuerdo, que no son pocos, se declaran durmientes en espera de tiempos mejores.

Todo lo contrario, le sucede a Casado, su control del partido es limitado, mayor de lo que algunos estiman pero insuficiente para la remontada tal y como acreditan todas las encuestas, incluidas las más favorables. Lleva ya dos años y medio al frente del partido tras una victoria meritoria y en buena lid, pero no ha conseguido consolidar la alternativa de gobierno.

Hasta ahora la oposición interna a Casado ha sido cautelosa, sin desafíos explícitos; pero se nota el ruido de fronda a poco que se aplique el oído al suelo. Núñez Feijóo insinúa, a la gallega, malestar con crítica poco consistente (por ejemplo, al cambio de sede) pero sin cuestionar el liderazgo de Casado. Más explícita es Cayetana Álvarez de Toledo, pero su crítica es de oficio, muy personal y con más apoyo fuera del partido que dentro. Los demás esperan que otro empiece el baile.

A favor de Casado cuenta que dispone (salvo imprevistos9 de dos años hasta que suenen los tambores electorales y eso supone oportunidades para desplegar su proyecto y consolidar su liderazgo. Para eso necesita mucho más que cambiar de sede.

De momento su equipo trabaja para sumar activos entre las filas de Ciudadanos que se van desangrando por semanas. Pero atraer cargos de ciudadanos en forma de goteo, a razón de un par al mes es poca renta para salir de laberinto. El PP necesita mucho más que eso, la refundación requiere más ingenio, más atrevimiento y algo de suerte; la de los ganadores. Y hasta ahora esa suerte, a la que aludía Maquiavelo en sus consejos al príncipe, no se ha posado al lado de Casado; sigue siendo un político con potencial que no despega, que no se muestra.

Pablo Sebastián decía ayer que Casado es un desastre a punto de estallar; puede que tenga razón, pero quizá no, le queda alguna oportunidad a lo largo de este año de gracia electoral, pero si no gana bazas para inquietar a Pedro Sánchez durante lo que queda de año el estallido es más que posible.