Cataluña: claros perdedores, aparentes ganadores

Tras unas elecciones, como después de una competición deportiva, la pregunta inmediata es ¿Quién ganó? Las elecciones no siempre tienen respuestas claras, al menos si escuchamos a los competidores. En el caso catalán se cumple la regla. Los perdedores son evidentes, no tanto los ganadores.

Hay tres perdedores indudables: Ciudadanos, PP y PDC (antes Convergencia). Los tres partidos salen descalabrados de los comicios del 14F y amenazada su supervivencia tanto en Cataluña como, quizá, en el resto de España. Ninguno de sus líderes ha tirado la toalla ni anunciado rectificaciones de calado (los culpables son otros), pero tiempo al tiempo ya que los daños son evidentes y sus efectos están por llegar.

Sobre ganadores hay varios candidatos, de hecho los otros seis partidos pretendientes se declaran ganadores, aunque los efectos de su éxito son discutibles, matizables. El PSC encabezado por Salvador Illa es el partido más votado, pero está lejos de gobernar, solo puede aspirar a ejercer una oposición, condicionada por la necesidad que los socialistas tienen de ERC en el Parlamento español. El éxito se queda a mitad de camino porque el independentismo/soberanismo ha salido reforzado. Si Rajoy fabricaba “indepes”, Sánchez-Illa también.

ERC, segundo partido más votado, es el partido que obtiene rendimientos más tangibles: adelanta al grupo encabezado por Puigdemont, con el que ha compartido un atormentado gobierno durante los últimos años. Adelantar a JxC era uno de los objetivos principales de ERC para ganar el premio gordo: la presidencia de la Generalitat que ahora está a su alcance si concreta los pactos necesarios para ello.

En la lista de ganadores aparece también el partido de Puigdemont que acredita resistencia y un suelo electoral que demuestra que una campaña emocional proporciona buenos resultados. Puede perder la Generalidad que era su óptimo, pero le quedan subóptimos atractivos.

También se sienten ganadores los dos grupos de la izquierda más radical: en Común Podemos y las CUP; especialmente estos últimos que duplican escaños y votos y que pueden ser decisivos para formar mayoría suficiente. Los de Iglesias-Colau han mantenido votos y escaños cuando las encuestas les atribuían pérdidas y también pueden vender caros sus 8 votos en el Parlamento.

De todos los ganadores el que menos rentas puede lograr ahora es el PSC del “efecto Illa” que aspiraba a ganar y gobernar pero puede quedarse en la oposición esperando nuevas oportunidades.

Finalmente hay un claro, aunque aparente, ganador: VOX que alcanza un resultado óptimo (los cuartos) por delante de los que compiten por el mismo espacio. Ejercerán de oposición ruidosa pero aislada, impotente.

En resumen, un tablero tan complicado, atormentado y laberíntico como el precedente.