Preservar la libertad de expresión, ¿seguro?

El gobierno, mejor la parte socialista del gobierno, anuncia que va a defender con más ahínco la libertad de expresión mediante una reforma del Código Penal que elimina una teórica mayor protección de algunas instituciones y temas (apología del terrorismo). Y digo teórica porque en ocasiones esa mayor protección se convierte en incitación. En muchas ocasiones bastaría la aplicación de las generales de ley sobre la injuria, la calumnia, la ausencia de veracidad… que protegen a cualquier persona por el hecho de serlo y al margen de su posición política o social.

En materia de libertad de expresión España goza de una legislación positiva de la mayor calidad que puede competir (en favor de la libertad) con de cualquier otro país. Tanto el artículo 20 de nuestra Constitución (en armonía con el 18) como el resto de legislación sobre privacidad, honor, derecho de rectificación… además de la amplísima jurisprudencia del Supremo y del Constitucional componen una panoplia excelente, sobresaliente, de amparo y defensa de las libertades de información y de opinión.

Más aun, nuestra Constitución y su aplicación efectiva puede calificarse como de democracia no militante en su propia defensa, sino tolerante en el amparo de quienes están decididos a destruirla. Una singular demostración de autoconfianza y tolerancia que no aplican otras democracias muy consolidadas, la alemana por ejemplo.

Sobre libertad de expresión hay muchas referencias que van de la Constitución sueca a la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y la Constitución Española de 1812. Pero me quedo con una norma más cercana a la que España está adherida: El Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) de 1950 cuyo artículo 10 reza:

“Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o idea sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras…” Nuestro artículo 20 de la CE copia la letra y el espíritu.

Pero el 10 del CEDH tiene un segundo párrafo interesante: “El ejercicio de estas libertades, que entrañan deberes y responsabilidades, podrá ser sometido a ciertas formalidades, condiciones, restricciones y sanciones previstas por la ley, que constituyan medidas necesarias en una sociedad democrática para la seguridad nacional, la integridad territorial, o la seguridad pública, la defensa del orden y la prevención del delito, la protección de la salud o de la moral, la protección de la reputación o de los derechos ajenos, para impedir la divulgación de informaciones confidenciales o para garantizar la autoridad y la imparcialidad del poder judicial”.

En resumen, cada legislación nacional puede fijar el perímetro de la libertad de expresión, sus límites cuando tropieza con otras libertades y derechos de semejante rango. La legislación española es de las más amplias al otorgar mucho espacio a la libertad de expresión. El gobierno quiere ahora ampliarlo, restar algunas limitaciones (al tiempo que reduce ese espacio con la memoria histórica).

Dos apuntes complementarios como aviso a navegantes: creo que fue Albert Camus quien dijo que libertad sin responsabilidad es privilegio, aunque quizá lo dijo otro autor de semejante calibre. También se atribuye a una ilustrada militante la sentencia: “libertad, libertad… cuántos crímenes en tu nombre”.

No tengo nada claro, a la vista de trayectorias y antecedentes, que estos nuevos apóstoles de la libertad militen en ese derecho y rechacen el privilegios propio y de sus amigos.