El circo de Bárcenas

Me parece que hay pocas dudas sobre las irregularidades del Partido Popular en la gestión de sus cuentas durante muchos años, demasiados. Tampoco los otros partidos han sido ortodoxos y limpios y no resisten la prueba del algodón. Eso si con proporcionalidad a su capacidad para alcanzar fuentes irregularidades de financiación para el partido o para sus representantes e intermediarios oficiales u oficiosos. Pudiera ser que el PP ha sido el más favorecido, pero los demás partidos con posiciones de gobierno o influencia (parlamentaria, por ejemplo) no han sido ajenos a las irregularidades.

Ahora le toca sufrir el escrutinio judicial al PP, que tiene por delante varios años de comparecencias por procedimientos abiertos años atrás que afectan a actuaciones previas que corresponden a una etapa en la que los actuales dirigentes ni pinchaban ni cortaban en el partido. Les toca sufre el castigo y aguantar.

El caso de Bárcenas y el PP es especialmente ruidoso por la relevancia del tesorero en la vida interna del partido y por las expectativas que el propio Bárcenas tenía (tiene) sobre su futuro y el de su familia. Para un tipo de su carácter la situación por la que pasa le debe resultar inexplicable; debe sentirse traicionado por los suyos que no hacen lo que deben para redimirle. Que cambie de abogado a cada rato explica esa dificultad para entender su situación y destino.

Su nuevo abogado, que promete convertirse en una estrella de los patón a costa de su defendido, advierte que quiere evitar el “circo mediático” al mismo tiene que recurre a él con diligencia. Funciona aquello de Dime de qué presumes y te diré de qué careces.

Desde hace días el abogado y su cliente encarcelado advierte en entrevistas exclusivas (en la que solo amenazan) que van a aportar pruebas decisivas para hundir a unas cuantas personas relevantes del viejo PP; promete a la fiscalía convertirse en testigo de cargo si a cambio obtiene clemencia, desvelando pruebas de irregularidades. Pero las pruebas no llegan (se las han robado) y recurre a argucias de procedimiento para mantener la tensión.

Sospecho que hay circo para muchos meses, vuelta y revuelta sobre los mismos hechos denunciados y unas pruebas que no aparecen. Por el camino mucha mierda, muchas pasiones, muchos aprovechados que tratan de enredar. Las sucesivas comparecencias de testigos y acusados van a funcionar a modo de serie de televisión con actores conocidos.

Lo que se está juzgando en este caso no es sustancial, pagos en negro y evasión fiscal, que son solo una parte de las irregularidades y delitos cometidos años atrás. Quedan muchos meses dando vueltas al mismo asunto apestoso y nada ejemplar. Un circo que los propios partidos alientan quizá porque así no se habla de lo que realmente preocupa a los españoles.