La gestión de los fondos europeos

Los fondos que van a llegar de Europa (hasta 140.000 millones de euros en varios años) es como un benéfico maná caído del cielo por el mérito de ser socios de la UE. No conviene olvidarlo además de recordarlo a esos cenizos que reiteran que lo de Europa no nos va bien. Para añadir peso al argumento les sugiero que se pregunten cuántas vacunas llegarían a España si la negociación con las farmacéuticas la tuviera que hacer el gobierno español por cuenta propia.

Los fondos van a llegar, con condiciones, pero llegarán. El pro0blema no está en la llegada sino en su uso posterior, tanto por la calificación de los proyectos presentados en Bruselas que es previa al libramiento, como, sobre todo, por la eficacia de los mismos, por su buena aplicación para mejorar la economía nacional.

Lo que se ha debatido en el Parlamento esta semana se refiere al procedimiento de gestión de los fondos, que es importante pero que no ha afecta al derecho a recibirlos. El gobierno quiere gestionarlos sin demasiadas explicaciones, sin demasiados controles. No es nada nuevo, el gobierno Sánchez tiene de a confundir Estado-Gobierno-PSOE como algo integrado, único, como un continuo. Por eso la vicepresidenta cuando la oposición no aprueba sus propuestas les acusa de actitud entiespañola, poco patriótica.

El Italia este mismo asunto ha tumbado el gobierno por falta de apoyo en el Senado; pero Italia no es España aunque tendemos a parecernos. Aquí el gobierno ha sacado adelante el decreto de gestión de esos fondos con el apoyo de VOX, ¡milagro! Que apelando al patriotismo se ha abstenido provocando sonrisas malévolas en los de Sánchez. ¡Qué buenos aliados secretos son estos de Vox, piensan en Moncloa!

Si el decreto no hubiera salido aprobado el gobiernos e hubiera anotado un suspenso pero con posibilidad de repararlo y mejorar. Bastaría con redactar otro decreto con más aplicación que lograra un consenso más amplio, incluso de la oposición tradicional, del PP y Ciudadanos. La otra oposición nacionalista es más complicada, unas veces son socios y otras contrarios según sus intereses particulares y el precio que el gobierno esté dispuestos a pagar en cada caso.

Los fondos son una bendición, deberían ser determinantes para la modernización de España. Para ganar competitividad y potencial de crecimiento, para resolver problemas endémicos. Aun es posible, pero el procedimiento de gestión que el gobierno se propone aplicar es dudoso, poco trasparente, nada pedagógico, sin suficiente evaluación antes y después del diseño de los programas y de su ejecución.

El gobierno quiere hacer un “juan palomo”, yo me lo guiso y yo me lo como. Da la sensación que va a apoyar inversiones ya programadas de grandes empresas que están encantadas de mejorar sus posibilidades, el camino más fácil para destinar dinero caído del cielo.