Vivendi otorga otra vida (incierta) a Prisa

El accionista principal de Prisa, el fondo Amber, que tiene invertidos hasta 300 millones de euros (30% del grupo), respira esperanza cuando los socios de Vivendi adquieren un 10% de Prisa como inversión estratégica (con vocación de permanencia y de gestión) para conformar una nueva mayoría y un proyecto profesional de nuevo cuño para el grupo español. El movimiento de Vivendi explica las declaraciones del presidente de Amber (Joseph Oughourlian) del pasado 27 de diciembre publicadas en El País tras el despido imperativo del anterior presidente del grupo español y la inmediata toma del mando por el presidente de Amber.

Vivendi compró hasta el 10% de la compañía española (porcentaje límite previo a pedir autorización del gobierno español) con valoración de la compañía de 680 millones de euros, equivalente a su actual cotización aunque muy por encima del valor en libros (cerca de cero) contabilizadas pérdidas acumuladas hasta finales del 2020. El cualquier el precio no es lo más relevante para Vivendi, sobre todo si significa la llave de entrada para asumir el control de PRISA para sumar efectivos al grupo global de comunicación en inglés, francés y español que pretende Vivendi.

Para Prisa la entrada de Vivendi significa el punto final de la escapada que protagoniza desde que el año 2007 comprometió casi 3.000 millones de euros en la OPA sobre el 50% de Sogecable y el 73% del grupo portugués Media Capital. Aquel mismo año falleció el presidente de Prisa Jesús Polanco. De entonces acá se han acumulado malas noticias financieras para el primer grupo de comunicación español que encadena durante estos últimos trece años deudas, pérdidas y ventas de activos sin producir beneficios suficientes para cancelar la deuda acumulada.

De entonces acá se han producida sucesivas ampliaciones de capital con entrada de nuevos accionistas, incluidos los acreedores financieros, que aportaron remedios parciales e insuficientes. Entre esos inversores llegó Amber a finales de 2014 con una primera inversión del 3% cuando el grupo español capitalizaba en torno 500 millones de euros. Hoy la participación de Amber alcanza el 30% y junto al 10% de Vivendi consolida un nuevo grupo de control con un proyecto que pasará necesariamente por ajustes y reestructuración de la actividad y del modelo de negocio.

Un primer hecho es la pérdida del carácter nacional y familiar del primer grupo de comunicación español. Otro fracaso más en la deseable creación de una industria cultural nacional con el español como activo. Ya no tiene remedio y revela la miopía estratégica de esa industria que pudo haber impulsado grupos viables y potentes pero que se va quedando en poca cosa con el paso de los años.

Mirando hacia el futuro la entrada de Vivendi puede significar una nueva oportunidad para los profesionales de PRISA y, especialmente de sus medios de comunicación tanto El País como la SER, líderes, por ahora, en la prensa y radio españolas. Los nuevos gestores tendrán que aportar recursos para cubrir pérdidas y pagar deuda y, sobre todo, aportar gestión para alcanzar la viabilidad del negocio.

La reestructuración es inevitable, pasará por ajustes de costes (sueldos y empleo) que pueden lograrse con acuerdos o disensos que pueden sentar las bases de la recuperación o profundizar la crisis y el debilitamiento de las cabeceras que tienen aun valor.

Para los equipos profesionales de ambos medios de cabecera el desafío es colosal: tienen un nuevo editor con un proyecto editorial desconocido, que tendrá que reestructurar para luego reconstruir.