En Podemos hay propuestas sobre pensiones: más ingresos

El problema del sistema de pensiones español es sencillo, claro y conocido: acumulada durante la última década un déficit cercano a los cien mil millones, del orden de 16.000 cada uno de los últimos tres años. Y Además se enfrenta a un serio reto demográfico en el futuro inmediato: más esperanza de vida y jubilación de las nutridas generaciones del babyboom que serán sustituidas como cotizantes por generaciones más cortas en número. Lo anterior significa hechos, datos, que están al alcance de cualquiera y que inquieta a los afectados, sobre todo a los futuros pensionistas, cuyas expectativas se ven disminuidas.

La alternativa a ese desequilibrio es también sencilla, clara, lógica y múltiple: más ingresos y menos gastos. El problema para los políticos es que quien tome la decisión correcta es probable que pierda las siguientes elecciones. Se requiere mucho talento, mucha credibilidad, mucho liderazgo y mucha suerte para salir bien parado electoralmente de semejante decisión.

Hasta ahora los gobiernos han ido trampeando con el problema con medidas provisionales, en muchos casos correctas: alargar la edad de jubilación efectiva, introducir criterios e índices de sostenibilidad y actualización, ampliar los periodos de cálculo… pero estos últimos años, los difíciles, faltó consenso entre los grupos parlamentarios. El último acuerdo el pasado año, resumido en las recomendaciones del casi agotado “pacto de Toledo” apunta a una panoplia de cataplasmas, que están bien, pero que sufren de tibieza y provisionalidad y que no van al fondo del problema ni incorporan la radicalidad necesaria.

Ningún político se atreve a exponer los ajustes, ni de ingresos ni de gastos. Todos prometen sostener, garantizar, no molestar, quizá con la confianza en la divina providencia. Finalmente concluyen que el Estado se haga cargo de la factura. Desde Podemos han predicado la mejora de las pensiones, subirlas con carácter general, especialmente las más bajas. Sin entrar en detalles, uno de sus portavoces, Nacho Álvarez, número dos de Iglesias en la vicepresidencia ha concretado tres medidas que afectan a los ingresos:

Primero: “destopar” los coeficientes de cotización, es decir que coticen salarios reales superiores al actual techo de 4000€/mes (48.000€ año). Es coherente con la ideología de Podemos, que paguen los que más ganan. Del orden de cuatro millones de salarios (25% del total de asalariados) tendrían que pagar más por cuotas a la Seguridad Social. Una brava subida de impuestos con gran impacto en los costes salariales y empresariales. Álvarez estima que esa medida, sin más detalle, recaudaría del orden de 6000 millones de euros (un tercio del déficit).

Segundo que los autónomos (tres millones de personas) coticen por salarios reales y no por mínimos de cotización elegidos por cada autónomo (el 80% opta por mínimo). Álvarez estima otros 6000 millones de ingresos adicionales, otro tercio del déficit. El ministro Escrivá trabaja en cómo poner en marcha ese criterio con mucha prudencia, muy gradual, es decir con efectos recaudatorios más modestos.

Tercero, que el Estado, los impuestos generales, se hagan cargo de los llamados “gastos impropios” de la Seguridad Social que es un concepto impreciso que sirve para tranquilizar. Dicen que esos gastos alcanzan los 17.000 millones, aunque se trata de un cálculo muy discutible.

Lo que no dice Álvarez es que consecuencias buscadas y no buscadas tendrían esas contundentes medidas sobre el empleo y la economía en general. Lo que está claro es que Podemos apuesta por más ingresos, más impuestos. Los socialistas tartamudean, se apuntan al “sí, pero” o “no, pero” o depende o ya veremos. Y los populares prefieren trabajar en los ajustes para moderar el gasto.

Los suecos tardaron diez años en articular una reforma compartida de las pensiones que les va bien. Otros europeos andan tanteando cómo hacerlo. Aquí tratan de ganar tiempo, endosar el problema a los siguientes. Podemos ha desvelado sus opciones que merecen respeto y consideración. No engañan.