Primo González, periodismo solvente

El fallecimiento de Primo González me sorprende justo cuando acabo de leer su crónica, publicada aquí al lado, sobre las primeras decisiones económicas de Biden. Primo siempre ha sido un periodista serio, solvente, seguro y artesano. Nos conocimos hace casi cincuenta años como compañeros y competidores, él en la agencia EFE y yo en Logos, que era un pequeño competidor. Nos veíamos todos los días y compartimos y competíamos lealmente. Pertenecemos a la escuela de los “agencieros”, permanentes buscadores de noticias para que las publiquen otros. Una buena escuela.

En 1975 Primo fundó con José Antonio Martínez Soler y Pepe García Abad una revista económica, DOBLON, solvente y algo irreverente a la que me invitaron a unirme. Trabajamos mucho y disfrutamos más. Fueron tiempos interesantes con Franco vivo y muerto. Sufrimos los rigores de la censura y la ira de algunos de los mandamases de la época. Luego compartimos redacción en EL PAIS y en Cinco Días y ahora en esta “República de las ideas” que nos acoge desde su fundación.

Primo ha sido periodista por vocación y, sobre todo, por dedicación, más de cincuenta años de ejercicio profesional permanente, puntual y siempre riguroso. Primo escribió de lo que sabía, de lo que había estudiado antes, con criterio, con fundamento. Artesano en su trabajo, codicioso de los documentos, celoso del archivo y preocupado por los precedentes.

Siempre discreto, quizá por tímido pero también por profesionalidad; porque el buen periodista escribe, informa, analiza pero no es el artista ni el protagonista. A su lado siempre Marisol, y sus hijos y sus nietos que eran la otra parte de su vida. ¡Qué bien lo pasábamos pergeñando la portada de Doblón a altas horas de la noche en el VIPs de López de Hoyos con un plato combinado para cenar! Se amontonan los recuerdos, las risas, las inquietudes y el sentimiento por la pérdida de un compañero leal, honrado e inteligente. Sospecho que seguirá archivando y leyendo todo lo que encuentre sin descanso pero en paz.