Las pensiones desquician al Ministro

Del Ministro de la Seguridad Social hay que tener en cuenta que se sabe la asignatura de las pensiones porque la ha dedicado mucho tiempo desde hace años, conoce los informes, ha promovido algunos de los más relevantes y sabe lo que hay que hacer. Otra cuestión es que pueda hacerlo porque la política es el arte de lo posible, y con este gobierno lo posible en materia de reformas es poco, porque sus compromisos están más en las contrarreformas que en los cambios.

El ministro Escrivá tropieza con frecuencia con el vicepresidente Iglesias; es lógico, viven en visiones alejadas. Mientras el hoy Ministro defendía la extensión de la edad de jubilación Iglesias proponía lo contrario; y así sucesivamente con todas las actualizaciones graduales necesarias para hacer sostenible y equitativo el actual sistema de pensiones. Pero ambos miembros del gobierno tienen que convivir y conllevarse en el gabinete porque eso es lo que quiere el presidente que es el que nombra y despide.

Iglesias, que ha dedicado muchas menos horas que Escrivá a las pensiones, sabe desquiciar al Ministro con un solo raquetazo. Se lo dio el domingo en la famosa entrevista de los exiliados. En esa entrevista Iglesias sostuvo, con esa seguridad rozando la arrogancia que forma parte de su talante, que del Consejo de Ministros no saldrá ninguna propuesta que amplíe el período de cómputo de las pensiones.

Una afirmación desafiante ya que la ampliación del cómputo a toda la vida del cotizante es uno de los ajustes que aparecen en todos los informes sobre la materia. El asunto no gusta a los sindicatos porque siempre se han opuesto por temor a que signifique recortes. Se opusieron en los años 80 cuando el período de cómputo era de dos años y el gobierno socialista (González-Almunia) lo amplió a 7. Sin esa reforma el sistema hubiera quebrado al poco tiempo; pero nadie pidió cuentas a los resistentes al cambio. Se opusieron cuando se amplió a 15 años y también cuando el plazo alcanzó los 25 años actuales. A cada ampliación una huelga con bajo seguimiento y nulas consecuencias.

Computar toda la vida laboral es de sentido común además de justicia. Otra cuestión es que los gobiernos no se vean con suficiente autoridad como para circular por esa vía. Ese es el caso del ministro y su desquiciamiento en el programa de Carlos Alsina en el que arremetió en tromba contra cuantos dicen que el gobierno (con el ministro a la cabeza) ha renunciado a ampliar el período de cómputo de 25 a 35 años que es lo más parecido a tomar en cuenta toda la vida laboral.

El Ministro sostiene con un énfasis que le delata que nunca ha propuesto la ampliación del período de cómputo. Para a continuación advertir que no hay fisura alguna en el gobierno. Alsina insistía que no era eso lo que daba a entender el vicepresidente Iglesias, y Escrivá replicó. “pregúnteselo a él”. La entrevista acabó como el rosario e la autora, con la educación que caracteriza a Alsina pero con el desquiciamiento del ministro que suele ser persona solvente, coherente aunque, a veces, un poco atolondrado. El Ministro sabe pero naufraga en el arte de la posible, en la política.