La despedida de Merkel

Este fin de semana el principal partido político alemán, los democristianos del CDU, elegirán por procedimiento digital y a través de un millar de compromisarios al sucesor de la sucesora de Ángela Merkel, un relevo a cámara lenta que ha tropezado con varios contratiempos. Un nuevo presidente (los tres candidatos son hombres) no tiene garantizado aparecer en el cartel electoral en septiembre cuando se celebren las elecciones legislativas que pueden designar al sucesor de Merkel tras quince años de gobierno. A ninguno de los candidatos a liderar el partido se le atribuye carisma para ganar las elecciones, pero septiembre está muy lejos y el CDU sigue en cabeza de los sondeos con una intención de voto del orden del 36%, más del doble del siguiente, los verdes con el 20%, y muy por encima de los socialdemócratas que con el 15% siguen en el fondo de su crisis electoral.

Merkel anunció hace ya un par de años que se retiraba de la presidencia del partido y que concluiría su mandato como canciller al concluir la legislatura. Retirada gradual, monitorizada, que tropezó pronto con los avatares del destino. Aparentemente Merkel apostó por una sucesora joven, imprevista y prometedora, Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), del Sarre, que se quedó en prometedora, tras tropezar con la compleja estructura del CDU y con la realidad. No creció con el cargo, ni para el cargo. Se dio cuenta y anunció su retirada el pasado mes de febrero.

En el CDU se lo tomaron con calma, al fin de cuentas Merkel seguía al frente del gobierno y servía de escudo para cualquier crisis. Comenzó una carrera dura y lenta para encabezar el partido, con candidatos más o menos distantes de Merkel, más o menos a la derecha, al centro o al centro izquierda. Los mil compromisarios elegirán sucesor el sábado y ratificarán una semana más tarde.

Al nuevo presidente le tocará defender el voto democristiano en cuatro Lander en marzo, abril u junio como aperitivo de las legislativas de septiembre. Durante esos meses la CDU y su aliado bávaro la CSU, decidirán quién vaya a figurar en el cartel para intentar relevar a Merkel en la cancillería, que puede ser el nuevo líder del CDU, el del CSU u otro alternativo con más posibilidades, con un pretendiente declarado: el actual ministro de Sanidad, Jens Spahn (40 años) que goza de buenas notas (por ahora) por la gestión de la pandemia.

Si las elecciones norteamericanas son relevantes para todo el mundo las alemanas lo son para los europeos, el relevo de Merkel es un acontecimiento que abre no pocas incógnitas. El perfil europeísta de los posibles candidatos está por acreditar así como su autoridad en el Consejo Europeo que es algo que se adquiere por ejercicio.