Vacunas bajo escrutinio al minuto

Este año debe ser el de las vacunas con dos dimensiones, la primera referida a la aplicaciones de vacunas a varios miles de millones de personas en todo el mundo, algo que no tiene precedentes y que va a exigir una notable capacidad de fabricación, distribución y aplicación. La segunda se refiere al avance científico en la fabricación de vacunas, no solo frente al COVID-19 sino también para otras enfermedades.

La distribución y aplicación de vacunas supone un desafío industrial y logístico para el que tanto la industria farmacéutica como las administraciones sanitarias están capacitadas para salir airosas de la prueba. Tanto la producción como la distribución de cualquier tipo de producto gozan en estos momentos de experiencia, capacidad y tecnología acreditadas. Las grandes cadenas de suministro de bienes y servicios a nivel global y local saben hacer su trabajo y mejoran cada día.

La distribución y aplicación de vacunas va a estar sometida en todo el mundo a un escrutinio riguroso con no pocos observadores dispuestos a detectar fallos y a criticar lo que se hace. Se van a requerir datos al minuto, en tiempo real y se prestará atención a todas las incidencias incluso las no verificadas. Ese escrutinio complicará la credibilidad, y requiere a la industria y a los gobiernos extremar el rigor y la transparencia.

En el caso español el ministerio de Sanidad se propone presentar resultados quincenales del plan de vacunación empezando el próximo día 24 de enero. Me parece un plan poco exigente, menos aun que el de información sobre la pandemia que ha sido confusa y poco creíble. El ministerio no está bien relacionado con la estadística, es uno de los puntos negros de la política contra la pandemia.

Ahora tienen la oportunidad de rectificar con las vacunaciones. No es tan complicado recopilar datos día a día y publicarlos con rapidez: dejar catorce días en blanco es proporcionar muchas oportunidades a la mala información, a rumores interesados o estúpidos, que ya han empezado a circular estos primeros días del año.

Distribuir y aplicar las vacunas con eficacia no es algo inalcanzable, varias de las compañías más conocidas (desde Ikea a Zara, desde el Corte Inglés a Mercadona…) saben cómo distribuir y vender miles de productos perecederos (o no) y otras compañías como las telefónicas o las de contenidos audiovisuales distribuyen servicios on line con eficacia acreditada. El reparto de vacunas no es más complicado.

La opinión pública va a estar muy atenta al avatar de la vacuna durante todo el tiempo, a todas horas y todos los días, por eso la información debe ser continua, precisa y prioritaria. Cada quince días me parece una ocurrencia para fracasar. Otro error es vender la pieza antes de cobrarla, que empiecen la vacunas no significa que se acabe la pandemia, solo es el principio del final y no puede llevar a olvidarse de la prudencia, de las medidas de distancia social y prevención.