Nuevo año con vacunas y Biden

El último día del año es proclive al balance y a los destacados, para bien y para mal, de lo ocurrido durante los últimos 366 días (este año fue bisiesto y siniestro). No han faltado encuestas sobre lo mejor y lo peor del año y sobre los mejores y los peores. La polarización que padecemos ha provocado contradicciones curiosas del tipo de que Pedro Sánchez y Fernando Simón aparezcan en los primeros puestos de los rankings de los mejores y los peores.

No hay duda de que lo sobresaliente del año ha sido la pandemia, un acontecimiento histórico que ocupará un capítulo en la historia universal por cuanto ha significado una tragedia mundial que ha activado una respuesta global capaz de romper algunos esquemas ideológicos tradicionales del tipo de la confrontación entre lo público y lo privado o el conflicto entre lo localista y los cosmopolita. La pandemia ha superado los límites de esos dilemas y, sobre todo, la gestión del antídoto ha acreditado que el cosmopolitismo y la cooperación global proporcionan soluciones eficaces.

Les propongo que dejemos atrás el año fatídico que se acaba, tiempo habrá para aprender de los errores y aciertos de este 2020, y apuntemos hacia el nuevo año y lo que puede ofrecernos. Me parece que hay dos acontecimientos previstos que van a tener consecuencias. El primero es la emergencia de la ciencia, en concreto de las vacunas que hoy están de plena actualidad en todo el mundo.

Si se cumplen los pronósticos y las distintas vacunas que ya están acreditadas (y las que vengan) son eficaces para contener y superar la pandemia, ese será el acontecimiento más relevante de la temporada con proyección sobre otras enfermedades. Los caminos que han abiertos los científicos para hacer frente a enfermedades como el cáncer en sus distintas manifestaciones, el alzheimer y otros padecimientos semejantes, son prometedores y pueden acreditar el año 2021 como el de las alternativas para defender la vida. Las vacunas son las noticia sobresaliente del 2020-2021, y más en concreto la gestión global de la vacunación a miles de millones de personas, algo de lo que no hay antecedentes.

La otra novedad del nuevo año puede ser el relevo en la presidencia de los Estados Unidos con todo lo que puede suponer de rectificación de la estrategia de la primera potencia mundial, cada vez más cuestionada pero todavía primera potencia, aunque sea con las contradicciones de que por un lado ofrece la primera respuesta a la pandemia y al mismo tiempo figura entre los países con un peor desempeño frente a la enfermedad.

Joe Biden es un político muy experimentado pero mediocre, un candidato imprevisto y un ganador inesperado. Biden llega con decisiones de cambio radical frente a la anterior administración y con un equipo de colaboradores con buenas credenciales. Sus decisiones tendrán alcance mundial y pueden suponer nuevas fronteras en asuntos como el cambio climático y la cooperación multilateral.