Brexit, acuerdo de última hora

Dicen que un diplomático británico nunca da por concluida una negociación hasta el último segundo por si consigue algo a última hora. Era posible que a última hora lo británicos optaran por un Brexit a las bravas, pero no era probable. Los del abandona de la Unión Europea son rehenes de su éxito en el referéndum de 2016 y han exprimido ese éxito hasta el último suspiro. Todos están hartos de la negociación los negociadores, los gobiernos y la opinión pública que a estas alturas solo sabe que se trata de una apuesta perdedora, que no hay soberanía recuperada ni prosperidad garantizada.

La Unión Europea ha acreditado a lo largo de estos años de divorcio con los británicos resistencia y serenidad; muchos pronosticaron que la unión saldría debilitada y que el euro tenía un futuro problemático; pero cuatro años después del referéndum y consumado el divorcio la Unión no se ha debilitado, todo lo contrario, ha dado pasos serios y contundentes en la cooperación y en el asentamiento del poder de la Comisión, del Parlamento y del Tribunal Europeo. El proceso de cooperación, de federalización, es incierto, una experiencia sin precedentes y con muchas incógnitas. Pero visto con perspectiva la situación actual supera las previsiones que hace una década sostenían los europeístas más convencidos.

Los británicos van a conocer ahora, que la niebla les perjudica más a ellos que a los continentales; estos días ya sienten el frío que produce el divorcio. El caos en el Canal que ha atrapado a miles de transportes es solo un aviso de lo que viene. Está claro que el gobierno conservador de Boris Johnson ha gestionado entre mal y muy mal el agravamiento de la pandemia y sus variantes.

Cuando pretendía hacer ostentación de eficacia con la celeridad de las vacunaciones se ha tropezado con los peores resultados en cuanto a contagios y fallecimientos. Cada día es más evidente la percepción de que la Gran Bretaña será un país problemático, poco amable con los demás, atrapados en un orgullo sin causa.

Agotar hasta el último segundo las negociaciones sobre el post Brexit puede formar parte del manual de negociación, pero no ha dado buenos resultados, Europa no ha cedido nada y quien sale perjudicado es el ciudadano, sobre todo los británicos. El juego es de resta para todos, nadie mejora su posición relativa. Los acuerdos de última hora no son los mejores, dejan muchos cabos sueltos y muchos efectos abiertos, no previstos, que suelen decepcionar.