Presupuestos 2021: bienvenidos aunque sean malos

El Gobierno social-comunista (según dice Iglesias) y sus aliados parlamentarios actuales festejaron la aprobación de los Presupuestos 2021 como un éxito político: 188 votos a favor son muchos votos aunque tengan el mismo peso que 176. Que haya Presupuestos, tras dos años de prórroga de los del 2018, es una buena noticia. Aunque sean malos son mejores que otra prórroga que introduciría insoportable inestabilidad e incluso la disolución de las cámaras en el momento más inoportuno. El trámite en el Senado, y su definitiva conciliación en el Congreso, antes de que acabe el mes y el año es puro trámite. Que el Presupuesto entre el vigor en tiempo evita una prórroga que solo significa perjuicios y molestias. Así que bienvenidos sean.

No hay que sobrevalorar el poder sanador de un Presupuesto porque siempre arrastra compromisos adquiridos e inflexibilidad. Los márgenes de discrecionalidad, de acción política, son estrechos, no más del 10%; el resto está comprometido de antemano. Por eso los Presupuestos ni sanan ni enferman de forma dramática. No condenan la economía a la miseria, como advierte la oposición, ni aportan recuperación y prosperidad como reitera el presidente.

Quizá lo más relevante de este tipo de leyes es el valor añadido que activen, factores psicológicos, expectativas; o lo contrario, lo que restan de potencial de crecimiento. En este caso mi opinión es que estamos ante un proyecto poco ilusionante, con entra en vigor sin valor añadido. Todo el debate que ha rodeado su aprobación ha sido extrapresupuestario, canje de favores que evidencia juegos de poder e influencia más que estímulos a la recuperación.

Aprobadas las cuentas viene la segunda parte, la importante: ejecutarlas, lo cual significa tiempo. La política presupuestaria es una de las patas de la mesa de la política económica, tan importante como la monetaria, o la institucional o la internacional.

Durante los últimos años, desde la recesión de 2008, la política presupuestaria española ha sido deficiente, insuficiente, poco fiable. Los objetivos previstos en cada Presupuesto, especialmente los dos últimos ejercicios, se han revisado a la baja varias veces y las justificaciones han sido siempre excusas de mal pagador. En estos Presupuestos se echan en falta previsiones a más largo plazo, se soportan por el apoyo incondicional del Banco Central Europeo para financiar el déficit y de la Unión Europea para cebar la bomba de la reactivación.

Aparte de eso hay poco. Los planes de inversión son difusos y declarativos; la estrategia fiscal es chapucera y la credibilidad baja. Al Presidente le va a pasar como a esos nuevos ricos que se compran un yate o un viñedo, tienen dos momentos felices, el día que lo reciben y el día que lo venden. En este caso la votación favorable y el último día de aplicación, cuando acabe el calvario. En cualquier caso mejor que hayan salido adelante a su fracaso antes de nacer.