BBVA se repliega para resistir

Atribuyen a Ramón Areces, que siempre fue sentencioso, la frase, “el que compra gana y el que vende acaba”: Ignoro si lo digo y, sobre todo, su fue uno de sus criterios de gestión en su fértil vida empresarial aunque es muy probable que formara parte de su manual aplicado. Tiene mucho fundamento pero no de validez generalizada; hay veces en que las empresas venden porque les interesa y eso no significa acabar.

BBVA vende su negocio en los Estados Unidos a buen precio por lo que hemos sabido en titulares y obtiene una cierta plusvalía (tras los ajustes aplicados a esa inversión durante los últimos años) además de aliviar las exigencias de solvencia, de capital propio de respaldo de sus activos, y una liquidez que siempre va bien a los bancos por más que hoy el recurso al BCE limita los riesgos de liquidez.

La venta de la franquicia en los Estados Unidos significa poner punto final a una aventura inversora que ha llevado varios décadas y muchas operaciones de compra por distintos estados norteamericanos. No es fácil hacer banca en ese continente por la competencia y por las exigencias de los reguladores. Solo el banco Santander tras enormes y costosos esfuerzos ha conseguido construir la franquicia Santander en USA con una expansión significativa. BBVA no ha conseguido ir tan lejos y probablemente es inteligente y prudente concertar la atención en los dos mercados críticos para el BBVA : México y Turquía, además de la posición en España donde comparta liderazgo con Caixa-Bankia y Santander.

Vender significa replegarse, que no supone necesariamente derrota ni fracaso. Efectivamente los esfuerzos desplegados en los EEUU podrían haber sido más rentables en otros mercados, pero eso no se sabe en el momento de iniciar la apuesta por un mercado tan potente como el financiero en los Estadios Unidos. Estamos ante un repliegue para fortalecer, para resistir, que es lo que toca hoy en un sector tan asediado y agobiado como el de la banca regulada y sometido a tipos de interés negativos.

La respuesta del mercado, de las bolsas, ha sido muy positiva, mejora de la cotización que aliviará a los accionistas del BBVA sometidos a recortes permanentes durante los últimos meses, al igual que todo el sector. Tampoco hay que hacer mucho caso a la cotización inmediata en el mercado, sometida siempre a demasiado estrés, hay que dar tiempo para saber si la decisión de abandonar un mercado fue correcta.

A renglón seguido sabemos (de hecho se suponía, a falta de confirmar) la existencia de conversaciones con Banco Sabadell para protagonizar la tercera gran operación de consolidación de estos últimos años, tras la de Santander-Popular y Caixa-Bankia. No sabemos las condiciones de la operación que el mercado ha empezado a configurar con la subida de cotizaciones.

El evidente que sería una operación de fusión por absorción de carácter defensivo, para ajustar, para consolidar, que tendrá consecuencias importantes en sus estructuras de empleo y de costes porque sus redes son redundantes, especialmente en Cataluña y Valencia donde la presencia de ambos en muy potente. En este caso no parece que vaya a haber dudas en la estructura de control y de gestión, mandará el BBVA aunque sigue con la letra pendiente del caso Villarejo que no han conseguido cerrar ni alejar, ni superar.