Tribulaciones estadísticas de la Ministra de Hacienda

La Ministra de Hacienda va al Parlamento para defender los Presupuestos2021 con la confianza de que cuenta con los votos suficientes para derrotar las enmiendas a la totalidad. Como es habitual en estos casos llevó el discurso y las réplicas preparadas. Diálogo de sordos y razonamientos muy averiados, entre los que están a favor y los en contra, cada cual con sus argumentos, sin el menor interés por consensuar y convencer. La réplica de la señora Montero a la intervención del señor Casado fue pródiga en cifras y comparaciones cogidas con pinzas y más propias de un mitin que del estrado del poder legislativo. Fue un rifirrafe al modo “y tu más y tu peor” que solo invita al desánimo.

El sesgo central en el manejo de las cifras (que son datos) que esgrimió la ministra hace bueno el dicho atribuido (¡cómo no!) a Churchill: “hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas”. De entre todas ellas me asombró la pretensión de Montero de que el campeón del paro es Rajoy porque al poco de llegar a la Moncloa (2013) la tasa de paro alcanzó el 26%, mientras que durante la etapa Zapatero (2007) había caído al 8%.

Cabe esperar de los asesores que escriben los discursos un poco más de rigor y de quienes los pronuncian un poco más de seriedad en el manejo de cifras, datos y tendencias. El fenómeno del empleo en España (primer problema de largo para los españoles desde hace décadas) es más complejo y conocido (el número de expertos y de estudios es abrumador) como para adjudicar en dos brochazos quien es el campeón de lo bueno y el de lo malo.

En materia de empleo todos los gobiernos salen malparados, los del PP y los de PSOE. Afinando es evidente que unos más que otros, pero en todos los momentos y coyunturas con España en la cola, farolillo rojo de la lista de los peores en ocupación y empleo, en cantidad y en calidad. Lo que dijo Montero sobre las dos cotas de máximo y mínimo es cierto, pero hay verdades que encubren una colosal mentira. Es el caso.

Les propongo a los asesores que escriben discursos otra referencia un poco más fundada aunque también parcial. Calculen el desempeño de cada gobierno (8 años Zapatero, de 2004-12 y 6 Rajoy de 2013 a 2019); cada período con sus ciclos y coyunturas adversas y favorables que habría que tener en cuenta para desestacionalizar.

Zapatero recibió una cifra de ocupados de 18,2 millones y 17,2 millones de afiliados a la Seguridad Social que es un dato objetivo. Esa era la situación de 2014. Ocho años después los ocupados eran 17,6 y los afiliados 16,9 millones. El balance no es bueno y por el camino se hizo muy poco para reforzar el modelo laboral español, uno de los peores de Europa, a pesar de la oportunidad que supuso la primera parte del mandato. Los seis años de Rajoy tiene otro perfil, entregó al nuevo gobierno un panorama con 19,8 millones de ocupados y 19,5 millones de afiliados. Frente al saldo negativo de varios cientos de miles de ocupados y afiliados menos de Zapatero, el sucesor puede lucir dos millones largos más, con la criticada reforma laboral por medio.

Con respecto al déficit y la deuda pública son números son más decepcionantes, del 45% de 2004 al 100% de 2019 por demérito de todos los gobierno. A la ministra le pueden hacer decir que Zapatero conoció la cota más baja (37% el 207 que engordó hasta el 85% el 2012) y Rajoy sumó otros quince puntos. El mérito de la cota baja más que de Zapatero fue de Aznar y de la coyuntura, por más que a alguno le moleste.

A la ministra de Hacienda deberían preocuparle los problemas de hoy y mañana, que son colosales, más que esgrimir dedos acusadores a los demás, y sacar pecho de un pasado que no es brillante. ¡Vaya tropa!, diría Romanones.