Iberdrola, dos décadas de anticipación

Iberdrola presentó esta semana pasada sus planes de inversión para el próximo quinquenio: 75.000 millones de euros de inversión en renovables, redes e innovación aplicada a los clientes. Los medios han señalado con muy razonable precisión y despliegue el contenido del plan y los compromisos que implica tanto con respecto a su financiación como a los objetivos de ingresos, beneficios y retribución a los accionistas.

Esta nota más que entrar en el análisis del Plan que otros han hecho y harán en el futuro inmediato, incluido el juicio del mercado a través de la cotización, me interesa razonar sobre la credibilidad del Plan a la vista de los antecedentes, de la trayectoria de Iberdrola durante los últimos años, más en concreto durante lo que llevamos de siglo. Un siglo XXI que empezó con el frustrado intento de fusión con Endesa que abortó el gobierno Aznar-Rato por razones insuficientemente explicadas aunque con claro intervencionismo político.

Visto con la perspectiva actual aquella fusión, que incluía compromisos de desinversión y reducción de tamaño para evitar dominio de mercado, un mercado por otro lado muy regulado, pudo haber sido una más que interesante operación para el sector y para la economía nacional. Pero ese es agua que ya pasó por el molino.

El otro gran acontecimiento del sector fue el abordaje de Endesa en tres actos el año 2007: primero la OPA de Gas Natural, fracasada por múltiples razones que ahora no viene al caso; segundo la OPA de la alemana EON fracasada porque el gobierno Zapatero se sintió insuficientemente atendido y finalmente la OPA exitosa de la italiana ENEL y Acciona (esta última iba de caballero blanco para sacar una buena plusvalía). También en este caso el gobierno enredó todo lo que pudo con un resultado muy discutible, por no decir deplorable, para lo que podríamos llamar intereses nacionales.

Tras esa peripecias de arranque de siglo Iberdrola inició una etapa que podemos llamar VERDE (su color corporativo) con una apuesta firme por la energía renovable y la internacionalización. Algunos estimaron que detrás del “verde” había más marketing que contenido. Pero vaya si había contenido, Iberdrola se ha convertido en poco más de una década en una compañía líder mundial en energías renovables con implantación sólida en España, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y otros países; con más de cien millones de clientes, con un sólido balance y con proyectos de alcance como se acredita en el plan de Inversiones 2020-25 presentado estos días.

En un momento de pandemia e incertidumbres económicas con demasiadas empresas con planes de retirada o ajuste por razones muy razonables, que una de las grandes apueste decididamente por invertir en un sector como el energético en su segmento de renovables y redes es una buena noticia. Las credenciales para completar el Plan con éxito son buenas, ahora solo falta ejecutar.