¿Es Ayuso otro “desastre sin paliativos”?

La frase “un desastre sin paliativos” la acuñó el corresponsal del Newsweek Arnaud de Borchgrave en abril de 1976 atribuyendo la frase al Rey Juan Carlos (recién estrenado, en etapa preconstitucional) y referida al que era presidente del gobierno: Arias Navarro que no había ocultado su desdén por el entonces heredero de Franco. La frase se convirtió en carta de despido ya que pocas semanas después el viejo presidente franquista entregó su dimisión al joven Rey, que respiró aliviado para abrir el juego político a la iniciativa de Adolfo Suárez. Mezcla de diseño e improvisación con consecuencias decisivas para España.

De entonces acá la frase se ha utilizado en no pocas ocasiones para atribuir ineficacia o desastre a actuaciones políticas de todo tipo. “Desastre sin paliativos”, fue, por ejemplo, la gestión de los atentados del 11M por el saliente gobierno de Aznar; y desastre sin paliativos fue la gestión de la crisis de deuda pública en 2010 que determinó el fracaso electoral de PSOE con Zapatero.

¿Cómo será juzgada la gestión de la pandemia por el gobierno Sánchez? El tiempo lo dirá pero, al margen del juicio de la oposición, no andará muy lejos del “desastre sin paliativos”. Otro tanto sirve para el gobierno de la Comunidad de Madrid encabezado por la pinturera Isabel Díaz Ayuso decidida a dar la nota en cuantas ocasiones tiene oportunidad.

La Presidenta madrileña no ganó las elecciones, quedó segunda a 180.000 votos del PSOE y con 7 asientos menos en la Asamblea (30 frente a 37 de Gabilondo). No obstante la suma del lado derecho (PP, Ciudadanos y Vox desde fuera del gobierno) es superior a la del izquierdo (PSOE, Mas Madrid, Podemos): cien mil votos más y cuatro escaños de diferencia (68 versus 64) que otorgan mayoría suficiente para gobernar.

Una mayoría sustentada en dos partidos con mensaje y estrategia diferenciada. La señora Ayuso pudo optar por la prudencia, por buscar entendimiento con los socios e incluso con la oposición. Ha optado por lo contrario, por ir a su aire y ejercer de señora y dueña. “he decidido, decía ayer, confinar solo el fin de semana”. Afirmación mayestática sin apoyo de expertos, ni siquiera del socio que insiste en medidas más drásticas.

Ayuso es novata, es osada y muy probablemente un “desastre sin paliativos”. Su discurso es simple, tópico, ideológico y dirigido a su segmento de población. Alguna encuesta le da mejores resultados que los obtenidos el 2019, pero nadie con cabeza anima a probar suerte en elecciones anticipadas. No es probable que Ciudadanos la de la espalda como para ir a una moción de censura de éxito, pero si Ayuso se empeña en el mayestático puede acabar mereciendo la reprobación, entre otras razones porque los resultados de gestión son mediocres y los modos mejorables.

El asombro de los dos presidentes autonómicos vecinos de las Castillas, uno del PP y otro del PSOE, tras la reunión del miércoles es indescriptible. La madrileña hizo una lectura muy distinta de los otros presidentes y eso no es de recibo, entre otras razones por geografía.

 

A la señora Ayuso la jalean los próximos, pero abundan también los cercanos que mueven la cabeza y dicen “esta mujer…” Los puntos suspensivos se los pueden imaginar, van en el título.