Tanto Informe para tan poco: el Gobierno pasa

Si repasamos las novedades que incorpora el proyecto de Presupuestos 2021 comprobamos que, aparte de añadir los 27.000 millones que enviará Bruselas, lo demás es un salpicado de novedades de medio pelo que no trasladan mensajes consistentes a la ciudadanía sobre la gravedad de las cuentas públicas. Mucha política social declarativa pero con un salpimentado de cositas que pueden estar bien, o mal o depende. Más subsidios para la conciliación familiar, para la educación preescolar, para la paternidad, para la dependencia… pero sin planes de fondo, sin objetivos a medio y largo plazo, es decir sin clara vocación de cambio, de reformas de calado. Por ejemplo ni se aborda la dotación de recursos al sistema de salud público para capacitarle antes las epidemias, ni se planea una planta de educación preescolar que es una de las piezas para la conciliación y para políticas familiares con posibilidades como las sociedades escandinavas. Y estos dos ejemplos son solo dos de ortos varios que son urgentes.

Otro tanto para los impuestos, unos céntimos más al gasoil (o no); un punto más para unos pocos patrimonios elevados; tres puntos adicionales a las  retribuciones del trabajo de unos pocos miles de personas; unos puntos más a los seguros; una deducción recortada a las fondos de pensiones  individuales pero aumentadas a las de empresa… y así sucesivamente, toqueteos a un sistema fiscal envejecido e ineficiente. En resumen que han metido en la perola lo que había en la despensa sin demasiado criterio de compatibilidad, para ver cómo sale el potaje; poco  orden, escasa coherencia y más voluntad que acierto.

Los Presupuestos 2021 se parecen a la política contra la pandemia, medidas desordenas, muchas de ellas confusas, con efectos que ya se verán, y sin explicaciones convincentes. En resumen mucha propaganda y apariencia y poco plan.

Es curioso que esto ocurra cuando desde la sociedad se ha producido material intelectual, informes fundadas sobre todo tipo de materias, como nunca antes. Acerca de cualquiera de los asuntos complicados que nos perturban hay informes solventes en los que inspirarse. Sobre impuestos, sobre gasto público, sobre la reforma de la justicia, de la Constitución, del marco laboral, de la investigación, la educación, la universidad… sobre todo hay propuestas valiosas. Unas promovidos desde organismos gubernamentales y otras muchas desde iniciativas privadas, desde personas e instituciones académicas o profesionales, preocupadas por el futuro de España que congregan en su torno a los mejores especialistas.

Nunca tanto sirvió para tan poco. El Gobierno no hace caso a nadie, ni siquiera escucha, ni lee ni estudia; más bien se abraza a tópicos más o menos populistas no verificados o desmentidos. Ni siquiera hace caso a las comisiones de expertos que el Gobierno crea a cada rato para nada, y a las que no hace el menor caso. El Gobierno pasa de todo porque su objetivo prioritario es durar, hoy y mañana, ir tirando y no dar ni una oportunidad a los demás.