El modelo IFEMA y de los Mozos

IFEMA es uno de los activos más potentes de Madrid; explica buena parte del buen desempeño de la ciudad durante los últimos decenios. Barajas e IFEMA han sumado capacidad a Madrid para atraer visitantes, empleo, comercio y prosperidad. Buena parte del diferencial que va separando a Madrid de Barcelona se llama IFEMA. Un tercio de siglo atrás de ferias se hablaba en Barcelona, al modesto recinto de la Casa de Campo de Madrid llegaban las ferias menores.

La visión de Adrián Piera, presidente de la Cámara de Comercio y empresario viajado con recorrido, y la intuición del alcalde Tierno Galván, “si usted lo dice Piera, tendrá razón”, esa parece que fue la bendición del alcalde al proyecto de un nuevo recinto ferial al oeste de la capital, cerca del aeropuerto, con un plan ambicioso y finalmente, bien gestionado. IFEMA es resultado de la iniciativa pública del Ayuntamiento, de la Comunidad y de la Cámara de Comercio, gestionada con un modelo de empresa competitiva, sin subsidios ni privilegios. Ha funcionado bien a lo largo de varias décadas y hoy es una de las entidades feriales más destacadas de Europa.

Junto a los representantes de las instituciones que han mantenido posiciones prudentes han actuado gestores profesionales incluidos empresarios de primer nivel que , de gratos, han aportado su capacidad de gestión para el bien de la feria.

El último de los empresarios implicado en IFEMA es José Vicente de los Mozos, uno de los principales ejecutivos de Renault con despacho en París. De los Mozos tiene un perfil profesional de primer nivel, figura entre los españoles más influyentes del mundo. En IFEMA tuvieron la inteligencia de pedir a de los mozos que presidiera el comité ejecutivo y éste aceptó como contribución personal a una buena causa nacional.

Su estilo de gestión profesional y sus iniciativas, se han notado en IFEMA; desde París mantiene una esmerada vigilancia del equipo profesional que es capaz y eficiente. Se comprobó con la iniciativa del hospital de urgencia para evitar el colapso de la red hospitalaria madrileña se está notando ahora con la digitalización de IFEMA que ha permitido celebrar alguna Feria virtual que asegura actividad e ingresos. IFEMA va a cerrar el año con beneficios y con un plan de ampliación que significa apuesta de futuro.

El modelo de los mozos, un ejecutivo de primer nivel que presta su colaboración voluntaria para la mejora de una empresa pública merece réplica. Los Estados Unidos lo utilizaron con éxito en una situación de emergencia como fue la II Guerra Mundial. Ahora con la pandemia hay tareas que se podrían encargar a gestores muy experimentados que tienen más posibilidades de acierto que políticos y burócratas de partidos ascendidos para gestionar sin conocimiento ni antecedentes.

 

IFEMA va bien porque se gestiona profesionalmente y no se ha deslizado hacia las aguas turbias de la bronca política. Puede servir de ejemplo, de modelo experimentado.