Abascal censura a Sánchez… ¿y qué?

¿En qué se pueden diferenciar las dos sesiones de la moción de censura de Vox contra el gobierno de las decepcionantes sesiones de control de los miércoles? Solo en la duración y que la última palabra la tendrán los que censuran, es decir VOX y, por tanto, Abascal.

¿Puede Vox articular en estas sesiones un programa ilusionante de gobierno que sería preceptivo en las censuras constructivas que ampara la Constitución? Pues todo es posible pero no es probable que las propuestas de VOX arrastren más allá de una minoría que está convencida. No hay ninguna oportunidad de éxito para esta censura, por tanto todo lo que se diga es gratis, a beneficio de inventario, palabras que se lleva el viento.

Felipe González perdió la moción de censura a Suárez porque formaba parte de la matemática electoral, pero el socialista salió ganador por cuanto acreditó que era una opción de gobierno frente a un partido, la UCD, con claros signos de agotamiento. Hernández Mancha fracasó con estrépito en su moción de censura contra González que salió reforzado porque la alternativa estaba demasiado inmadura.

Las dos últimas mociones de censura responden a otras dinámicas; la de Podemos-Iglesias contra Rajoy fue un mero ejercicio de jactancia, una especie de presentación en la sociedad parlamentaria de un partido que llegaba con claro sesgo antisistema. Ni Rajoy salió perjudicado ni Iglesias favorecido; en realidad fue una pérdida de tiempo y la demostración de que el debate parlamentario se deslizaba hacia la retórica exaltada sin contenido ni propuestas viables.

La exitosa moción de censura de Sánchez contra Rajoy responde a otra dimensión; en primer término cumplió su objetivo: cayó el gobierno. Y además conformó una mayoría de gobierno novedosa, Frankenstein, pero efectiva. Luego vinieron dos elecciones generales en menos de un año y una composición que mantiene el mapa de la moción de censura con el inestable pero imbatible gobierno de coalición actual.

Lo que va a ocurrir mañana se parece mucho a lo de Iglesias contra Rajoy, pura cohetería fallera; pirotécnica verbal que puede traer más perjuicios que beneficios a los contendientes. Abascal tiene barra libre para la crítica exaltada, intentará catalizar e interpretar el malestar social pero es probable que se pase de frenada y enseñe modos y tesis que tiene poco arraigo aunque sirvan para la agitación.

En Vox estiman que si Podemos ha llegado al Gobierno ellos tienen las mismas posibilidades, se parecen en extremismo; a ambos grupos les gustaría estallar las costuras del sistema parlamentario y constitucional aunque con objetivos muy distintos. En realidad VOX va a censurar al gobierno Sánchez pero lo que pretende es erosionar a Casado y captar votos populares de cara al futuro.

Tanto el PSOE como el PP, Sánchez y Casado, tratarán de transitar este trance con cautela, dando carrete para pasar la página. Porque después de la censura, ¿qué pasa? Pues nada.