“Mandan pero no saben”

(puñetazo en la mesa de los científicos)

El manifiesto de los científicos titulado “En la salud ustedes mandan PERO NO SABEN” me recuerda la famosa conclusión de Ortega sobre los malos pasos de la II República tras sus primeros meses de desempeño. “No es esto, no es esto…” concluía el filósofo en su discurso del 6 de diciembre de 1931 en Madrid titulado “rectificación de la República”. Hasta 55 sociedades científicas que representa la inteligencia médica del país (177.000 profesionales) se pronuncian en público con un texto (diez puntos en un folio) tan sencillo como contundente que desnuda a todas las administraciones y a los políticos que las dirigen.

Un sonoro puñetazo en el tablero que revela la desesperación de los profesionales de la sanidad, los más castigados por la pandemia y los más entregados al cuidado de los ciudadanos. Nadie tiene más legitimidad para exigir que los profesionales de la salud que a lo largo de estos meses han revalorizado la frase del mío Cid: “Qué buen vasallo si tuviera buen señor”. Efectivamente la sanidad española sería tan extraordinaria y admirable como publicitan algunos si tuviera bueno gestores en la política.

El manifiesto reclama la primacía de “las mejores evidencias científicas disponibles” para afrontar la pandemia. Con esa afirmación desmontan de un plumazo la jactancia de esos políticos, empezando por el presidente del gobierno, que adornan sus declaraciones con la retórica hueca de que solo deciden lo que “manda la ciencia”. Los de la ciencia denuncian que no es así.

A renglón seguido apelan a la urgencia y necesidad de una “respuesta coordinada, equitativa…” que no es lo que viene ocurriendo desde que el pasado mes de febrero se conoció la emergencia sanitaria. Acusan a los políticos de burócratas que agravan el problema y los instan a la unidad y la acción. Para concluir que “cambiar ya tanta inconsistencia política, profesional y humana”. Es mucho más que un sopapo a toda la clase política, una descalificación que eleva el listón de la crítica más allá de lo que denunciaron varios especialistas reconocidos en una revista científica hace pocas semanas.

Al fondo del manifiesto está la realidad del fracaso de gestión de la pandemia que coloca a España en el foco de todas preguntas: ¿qué pasa en España que va tan mal? Una pregunta que no se hacen el Presidente del Gobierno ni su Ministro de Sanidad; que no se hace la Presidenta de Madrid, y que no se formula en el Parlamento con diputados de pesebre ofuscados con la descalificación del adversario (más bien enemigo).

El manifiesto significa un rotundo suspenso a los políticos, especialmente al presidente Sánchez que se manifiesta con tozudez tan encantado consigo mismo y sus decisiones como el desmedido presidente Donald Trump. “Mandan pero no saben”, no se puede decir más con menos palabras.