Covid19, España mal, Madrid mal

El desempeño de los líderes (?) políticos españoles ante la inesperada pandemia cuando se cumplen ocho meses desde que tuvimos las primeras noticias del virus, es malo, tirando a muy malo. Basta con reparar en las cifras, confusas pero elocuentes, para concluir que por comparación España se coloca en la cola de todos los países; y si nos referimos a las regiones Madrid también aparece en la peor posición. Si el anterior gobernador del Banco de España dijo de la Caja de Castilla La Mancha que era “la peor de las peores”, vale la conclusión para el caso de España y de Madrid.

Sin embargo los dirigentes políticos de España y de Madrid se manifiestas seguros de sí mismos, confiados en su buena gestión y con evidente jactancia a la hora de explicarse ante la ciudadanía. Son otros los que lo hacen mal; ellos se ven ejemplares aunque admiten que el problema es real y preocupante.

La reunión en la Puerta del Sol del presidente Sánchez y la presidenta de Madrid es extravagante. A lo largo de los últimos seis meses ambos personajes se han dicho de todo (especialmente la presidenta madrileña que tiene como eje de sus intervenciones poner a partir al gobierno Sánchez). ¿Qué se puede esperar de la reunión aparte de las fotos? Poca cosa, quizá alguna sorpresa por la facundia de la señora Ayuso y la suficiencia de Sánchez. Pero ninguno va a revisar su relato, simple postureo con cierto paternalismo por parte de Sánchez que va a ofrecer la ayuda generosa del gobierno nacional al autonómico.

La distancia que existe entre el relato que ambos presidentes trasladan a la opinión pública y los sentimientos de los ciudadanos que se expresan a través de los medios y en la conversación cotidiana es sideral. Dos mundos distintos, dos realidades. La ausencia de empatía, de compasión de estos políticos con las personas (centenares de miles) que lo han pasado muy mal y lo están pasando mal es sorprendente. Lo suyo es la confrontación aunque sea con maneras aparentes.

En el caso de Madrid que el consejero de Sanidad se despacha en un diario nacional horas antes de la reunión de la puerta del sol con un pliego de cargos contra Moncloa roza lo absurdo. Especialmente cuando los ambulatorios están saturados, el personal sanitario reventado, los ciudadanos desesperados por falta de respuesta sanitaria,. Los teléfonos no responden, las citas no funcionan, los quirófanos aplazan su programación… y el consejero se dedica a hacer política. “Si hay que cerrar Madrid, debemos hablarlo con naturalidad”, dice el consejero. ¿Qué significa naturalidad’.

No hay médicos o enfermeros para contratar, dice el consejero. ¿Cuándo se enteró? ¿No era consciencia de que Madrid es la comunidad menos competitiva para contratar ese tipo de personal? Dice que puede recurrir a la planta de la medicina privada que es extensa y potente en Madrid, ¿no debía haberlo hecho desde el primer minuto?

La capacitación y competencia de los profesionales sanitarios madrileños es inversamente proporcional al desempeño de la Consejería madrileña de Sanidad. Lo dicho lo peor de lo peor. España mal, Madrid peor.