El bloque Podemos-ERC-Bildu

A los socialistas Pablo Iglesias tiene que agradecerles (a Pedro Sánchez en concreto) que le llevaran al Gobierno con el poder que supone encabezar una facción der cuatro ministros sometidos a disciplina de grupo. La fuerza de Iglesias son esos 35 escaños que añaden capacidad al mermado grupo socialista para alcanzar la Moncloa y lo que significa. Pero no es suficiente. Y en esa carencia reposa la segunda oportunidad de Iglesias, arrastrar los votos de sus paridos más amigos: Bildu y ERC. Los tres forman un bloque de 53 diputados disciplinados que fueron críticos para componer la investidura y antes la censura a Rajoy. Con los 120 diputados socialistas alcanzan 173 escaños a los que es fácil sumar los dos votos de Errejón-Sabanés y de un diputado canario e incluso algún otro de los bizcochables a cambio de algunos favores locales.

Esa es la mayoría gubernamental, para gloria o deshonra de los socialistas que pactan con gentes que hilan el corazón a una parte del socialismo constitucional que acata por disciplina. Pablo Iglesias sabe que sus 35 votos son insuficientes, incluso irrelevantes en circunstancias singulares. necesita las credenciales de sus socios separatistas de Bildu y ERC para exhibir su fuerza ante Sánchez, que hace medidos gestos de simpatía y complicidad con los separatistas, aunque sabe que su avalista es Iglesias.

El juego político de los Presupuestos 2021 está en la mayoría que los vaya a sustentar y en las consecuencias de esa mayoría. Iglesias apuesta firma por mantener el bloque de investidura y Sánchez calcula ventajas e inconvenientes de repetir la alianza con socios que cada vez le exigen un poco más. Para la moción de censura no le pidieron nada, se la entregaron porque el solo hecho de sustituir a Rajoy por Sánchez les parecía una renta que merecía la pena.

Para la investidura subió la puja y Sánchez hizo algunas programáticas además de la entrega de parcelas de poder a Iglesias aun sabiendo que el objetivo de este es lograr la hegemonía de la izquierda restando base a los socialistas. Para sacar adelante las últimas prórrogas del estado de alarma los socialistas cruzaron una raya que nunca imaginaron que iban a pasar: firmar un documento con Bildu, aunque de inmediato desmerecieron la firma como irrelevante o precipitada.

Ahora llega aparece otra taquilla de pago para sacar adelante los Presupuestos 2021. Pablo Iglesias se afana en ofrecer sus poderes para pasar ese trámite con sus 35 votos y los 18 de sus amigos tradicionales: ERC y Bildu. Y Sánchez sopesa si debe volver a beber ese cáliz. Para Sánchez hay otras hipótesis de composición de mayoría que abre otros compromisos al tiempo que debilita a Iglesias. La decisión este año, antes de que acabe octubre. Iglesias apuesta fuerte y mueve todos los hilos, Sánchez hace cálculos.