¿Puede el PP soportar tanta basura?

La anterior cúpula del PP, desde Rajoy a bastante abajo, acumula basura sin limpiar que complica el presente y futuro de sus sucesores. Aunque la nueva cúpula esgrima que “ellos no fueron” (pero andaban cerca) cerrar los ojos y evitar las evidencias no es suficiente. Casado y su equipo dejaron atrás a compañeros como Jorge Fernández Díaz y a su segundo en Interior Francisco Martínez por prudencia y, muy probablemente, porque sabían que no eran bueno compañeros de travesía. Pero no calcularon el riesgo de “dejarlos tirados” según la terminología del último citado.

Francisco Martínez es letrado de las cortes, brillante estudiante de derecho y por tanto muy al corriente de la legalidad vigente y de los límites que tiene el ejecutivo, especialmente en una cartera como Interior y en un manejo tan delicado como los fondos reservados y los encargos policiales. Su cualificación profesional agrava si cabe sin errores que pueden convertirse en delitos. Agravados por el argumento de “lealtad” al partido y a sus líderes, su ministro y el presidente del partido y del gobierno. Es la lealtad peor entendida que tiene consecuencias perversas.

Cuando el segundo de Fernández Díaz pervivió que había pasado los límites de la ley y que su jefe se llamaba andana tomó la peor de las decisiones, buscar la cobertura política y la influencia (con amenaza de contarlo todo) para evadir sus responsabilidades. De manera que a un error añadió otro siempre en la senda del delito.

El tal Martínez, ¡letrado del parlamento!, se convierte ahora el pieza de cargo contra sí mismo y contra la cúpula del partido, contra sus jefes que quedan ahora más en descubierto que antes, con pruebas que no van a ser difíciles de rebatir o destruir. Lo que intentaron fue, precisamente, destruir pruebas de la financiación ilegal del partido y del aprovechamiento personal de esa financiación. Lo que han conseguido es lo contrario de lo que buscaban.

Los tribunales depuraran las responsabilidades penales y los que pronto pueden ser acusados a la vista del escrito de la Fiscalía podrán recurrir a los atajos del proceso, a las prescripciones, a la confusión de pruebas y declaraciones y demás argucias, pero las responsabilidades son manifiestas y la voluntad de esconder, tapar, negar… solo agrava los hechos y les empuja a la zona de la vergüenza y la indignidad. Tratarán de escudarse en que otros partidos también tienen manchas y condenas, pero la financiación ilegal que gestionaba Bárcenas coloca al PP en una tesitura muy complicada y a sus actuales dirigentes en un trance crítico.

No vale solo con decir que ellos no fueron, tiene que llegar mucho más lejos, si es que pueden y saben hacerlo. Tan lejos que el partido puede quedar a una refundación radical que les invalida para el ejercicio de una oposición creíble y responsable. Casado puede estar limpio, pero ocupa un despacho que acumula más basura de la soportable.