La renovación de los jueces y la calidad de la democracia

La estrategia política de Trump tiene un eje permanente: desacreditar a los demócratas en todo tiempo y lugar, venga a cuento o no. Forma parte de la naturaleza de las cosas que la oposición critique al gobierno y que este actúe con “contención” no lo es tanto que el gobierno sea activo y permanente opositor de la oposición. El gobierno Sánchez actúa como Trump (no solo en este aspecto hay otras coincidencias). Si a Trump algo no le sale bien es por culpa de los demócratas que no colaboran. Si a Sánchez no le sale algo como desea también es culpa del Partido Popular.

Los populares, más en concreto Pablo Casado, era el responsable de que el estado de alarma no se mantuviera tanto tiempo como el gobierno pretendía; también es responsable de que los Presupuestos 2021 salgan adelante. Y esta semana los populares se burlan de la constitución (según fuentes del gobierno) al no negociar la renovación de Poder Judicial, del Constitucional y de los componentes de otras instituciones que llevan el apellido de independientes del ejecutivo.

Los medios más afines al gobierno, los que mejor comprenden sus pesares y preocupaciones, avalan la tesis de la responsabilidad de la oposición en el mal funcionamiento de la democracia. El buen gobierno quiere que el sistema funcione, que los mandatos constitucionales se cumplan, pero la perversa oposición lo impide. El relato funciona y goza de muchos clientes entre los medios y los analistas que compran el argumentario sin matices ni dudas. ¿Tanto poder tiene la oposición, dividida y confundida, como para paralizar la normalidad democrática?

Si las preceptivas designaciones de los titulares de esas instituciones no se producen en tiempo y forma la responsabilidad principal recae en el gobierno que tiene el mayor poder de propuesta y aprobación. Desde luego que la oposición (el PP) también tiene carga de culpa pero no la principal. Al Gobierno le corresponde la iniciativa y la “contención” en el ejercicio del poder que en una democracia avanzada debe presidir las decisiones políticas.

El desprecio que los sucesivos gobiernos (Rajoy incluido) han mostrado por el poder Judicial, especialmente cuando no han gozado de mayoría parlamentaria es decepcionante, un buen acusador podría armar una acusación de prevaricación ya que se trata de incumplimiento constitucional consciente.

Las reciprocas acusaciones de bloqueo no redimen a ninguno de los grupos principales del Parlamento, es decir a Sánchez y a Casado que son quienes deciden. Propongan una lista de medio centenar de nombres de personas cualificadas (las hay) sin tener en cuenta amistades y lealtades políticas o ideológicas y sorteen entre todos ellos para encomendarles la tarea. El sorteo puede ser más cualificado y decente que los lotes y el dedazo. El bloqueo indica que la democracia española sufre de bajísima calidad.