Kamala Harris puede ser POTUS el 2025

Los ocho años de Obama en la Casa Blanca pueden convertirse en el aperitivo de otros tantos de Kamala Harris como POTUS (President Of The United States). No es improbable, a 80 días de la cita electoral todas las encuestas dan ganadores a los demócratas con ventaja apreciable, incluida la posibilidad de ganar mayorías en senado y cámara de representantes. Hasta el día y hora que se materialice el cambio y el consiguiente desalojo de Trump de la casa blanca no conviene anticipar acontecimientos, pero es evidente que la llegada de un demócrata como Biden a la Casa Blanca significaría un acontecimiento de primera magnitud para arrancar el año 2021. Para los norteamericanos y para el resto del mundo ya que una administración demócrata recuperaría el legado Obama, con reversión del unilateralismo de Trump.

Una de las novedades que aporta Biden es su compañera de candidatura. Aunque el puesto de Vicepresidente dicen que es el más inútil  de la política ya que su objetivo se limita a sustituir al presidente, no han sido pocos los vicepresidentes que convertidos en presidentes por el azar y el destino (de Truman a Johnson) han sido determinantes para los EEUU y para el resto del mundo.

Biden llegaría a la Presidencia con 78 años (sería el elegido de mayor edad), sin probabilidad de  segundo mandato y capacidad para cimentar la candidatura de la vicepresidenta. Con 55 años Kamala Harris tiene dos décadas por delante de actividad política en primera línea.

Y si Obama significó una novedad desde el punto de vista de la diversidad Kamala reincide en el mismo sentido. Hija de jamaicano (profesor universitario de Economista) y de hindú (investigadora sobresaliente sobre el cáncer) Kamala, baptista de religión, representa multiculturalidad y éxito profesional. Fiscal de profesión, educada en Estados Unidos y Canadá; carrera fulgurante en el Estado como ayudante fiscal, fiscal de San Francisco y Fiscal de California; un mandato de seis años en el Senado, la candidata conoce la agenda nacional norteamericana (emigración, crimen organizado, delitos financieros, conflictos civiles…) como pocos candidatos. Dicen que tiene carácter y autoridad (excesivo para algunos) y que se mueve entre los sectores centrista y progresista del partido Demócrata  con sentido del equilibrio y la independencia personal.

Si los demócratas ganan las elecciones del 3 de noviembre la vicepresidenta Kamala Harris tendrá un papel relevante en la nueva administración pese a la inutilidad teórica de su cargo. Frente al reto racial que los Estados Unidos arrastran desde su fundación 250 años atrás una vicepresidenta de color puede ser el incentivo definitivo para superar ese viejo y tormentoso problema.

Qué visión internacional tenga la señora Harris es una incógnita que el tiempo despejará, cuatro años en la vicepresidencia suponen un doctorado de la mejor escuela a poco que ayude el Presidente. Aunque la nominación apenas ha ocupado espacio preferente y explicación detallada en los medios españoles (aquí andamos en otros menesteres) se trata de un hecho trascendente con consecuencias a medio y largo plazo.